Los agentes federales que dispararon y causaron la muerte de Alex Pretti durante un operativo en Minneapolis, el pasado 24 de enero, fueron identificados como Jesús Ochoa, miembro de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (USBP), y Raymundo Gutiérrez, agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), de acuerdo con una investigación publicada por el medio ProPública.
Registros gubernamentales citados por el medio indican que Ochoa, de 43 años, y Gutiérrez, de 35, fueron quienes accionaron sus armas contra Pretti, un enfermero de 37 años cuya muerte intensificó las protestas contra los operativos migratorios en Minneapolis y otras ciudades del país. Se trata del segundo fallecimiento a manos de agentes federales en la ciudad en lo que va del año, después del caso de Renee Good, ocurrido el 7 de enero.
Un informe enviado el 27 de enero al Congreso por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), dependencia a la que pertenecen ambos agentes, confirmó que dos de los ocho oficiales que rodeaban a Pretti mientras se encontraba en el suelo fueron quienes dispararon, aunque en ese momento no se revelaron sus identidades. El reporte se basó en una revisión interna de las grabaciones de las cámaras corporales, las cuales no han sido hechas públicas.
El DHS informó que los agentes involucrados fueron suspendidos tras el incidente. Posteriormente, el Departamento de Justicia anunció el viernes 30 de enero la apertura de una investigación por una posible violación de derechos civiles, luego de las protestas y de los reclamos de legisladores.
ProPública detalló que Ochoa se incorporó a la Patrulla Fronteriza en 2018, mientras que Gutiérrez ingresó a la CBP en 2014 y actualmente forma parte de un equipo de respuesta especial que realiza operaciones de alto riesgo, similares a las de las unidades SWAT. Ambos son originarios del sur de Texas.
En declaraciones al medio, Angélica Ochoa, exesposa de Jesús Ochoa, señaló que el agente había buscado durante años integrarse a la Patrulla Fronteriza y que, para 2021, era un entusiasta de las armas, con una colección de alrededor de 25 rifles, pistolas y escopetas.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió la actuación de los agentes y calificó el caso como un acto de “terrorismo doméstico”, declaración que provocó indignación y reavivó las manifestaciones en distintas ciudades de Estados Unidos.
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