La plaga del gusano barrenador del ganado (GBG) que afecta al sector ganadero mexicano puede ser contenida mediante la dispersión de moscas estériles, pero su control dependerá también del cumplimiento de medidas sanitarias por parte de los productores, afirmó Édgar Pulido Chávez, director del Centro de Estudios para la Alimentación y la Crisis Climática (CEAACC) del Centro Universitario de los Altos.
El especialista explicó que la crisis se agravó por la falta de modernización de la planta productora de moscas estériles ubicada en Metapa, Chiapas, instalación que desde hace tres décadas opera como barrera biológica en la frontera entre México y Guatemala.
Indicó que la reciente decisión del gobierno federal de reactivar la planta permitirá producir y liberar moscas estériles en las zonas con mayor presencia de la plaga mediante sobrevuelos.
"Si tuviéramos una producción de alrededor de 10 millones de moscas, tal vez por semana, tendríamos un gran avance en el control de la plaga", señaló.
Pulido Chávez llamó a productores pequeños, medianos y grandes a seguir los protocolos sanitarios emitidos por autoridades nacionales e internacionales para evitar la propagación del insecto.
De acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la estrategia busca mantener un "muro biológico" en la frontera sur y contener los brotes antes de que alcancen regiones del centro y occidente del país.
El académico agregó que existe una comisión binacional encargada de monitorear plagas y enfermedades en Centroamérica, aunque consideró que este mecanismo perdió efectividad en años recientes.
Sobre la distribución de las moscas estériles, explicó que la asignación debe realizarse con base en criterios técnicos y económicos, así como priorizar estados con mayores niveles de producción y afectaciones.
La liberación de los insectos se realiza mediante procesos de enfriamiento para proteger sus alas y garantizar que lleguen en condiciones óptimas a las zonas de infestación.
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