Vecinos de Mirador de San Isidro denunciaron haber sido desalojados de forma violenta durante la madrugada, sin obtener respuesta a las solicitudes de diálogo que presentaron durante la última semana.
En el campamento permanecían seis personas cuando, según los habitantes, alrededor de 200 elementos antimotines participaron en el operativo que dejó dos mujeres lesionadas y permitió el resguardo del predio por parte de las autoridades.
El desalojo ocurrió en el predio ubicado sobre avenida Valle de San Isidro, donde desde hace una semana vecinos mantenían un plantón permanente para impedir el inicio de las obras del programa estatal Legado, mediante el cual el Gobierno de Jalisco proyecta construir 200 viviendas para elementos de Seguridad Pública y sus familias.
De acuerdo con Susana Fiesco, vecina de la colonia Mirador de San Isidro, el despliegue comenzó durante la madrugada, mientras seis habitantes realizaban guardias en el campamento. Al activarse la alarma vecinal, decenas de personas acudieron al lugar; sin embargo, el acceso al predio ya se encontraba bloqueado por elementos de seguridad y un cerco metálico instalado alrededor del terreno.
La representante vecinal aseguró que en el operativo participaron alrededor de 200 elementos antimotines, policías estatales y municipales, quienes ingresaron para retirar el campamento.
Fiesco denunció que dos mujeres resultaron lesionadas durante la intervención. Explicó que una sufrió contracturas tras ser jalada por los elementos de seguridad, mientras que otra también fue sujetada cuando intentó acercarse para dialogar con los policías.
Los vecinos señalaron que el desalojo ocurrió sin que previamente existiera una respuesta a las solicitudes de diálogo entregadas al Gobierno de Jalisco y al Ayuntamiento de Zapopan. Aseguraron que, desde que conocieron el proyecto habitacional, presentaron oficios para solicitar una mesa de trabajo, pero nunca recibieron una respuesta formal.
Tras el desalojo, autoridades resguardaron el predio con vallas metálicas y mantuvieron presencia policial en el perímetro, impidiendo el ingreso de los vecinos. Los habitantes permanecieron concentrados en el camellón frente al terreno, donde solicitaron la presencia de personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y de organizaciones civiles para documentar lo ocurrido.
El desalojo ocurrió un día después de que vecinos realizaran una clausura simbólica del predio, plantaran el "Árbol de la Esperanza" y nombraran representantes para solicitar una mesa de diálogo con las autoridades. Durante esa protesta reiteraron que su movimiento es vecinal y denunciaron que nunca fueron consultados sobre el proyecto habitacional.
GR









