El análisis ‘Política fiscal para el desarrollo regional: financiamiento, inversión pública y legado económico de la Copa Mundial FIFA 2026 en el estado de Jalisco, México’ expuso que la política fiscal estatal concluye que este modelo reduce el riesgo de generar infraestructura subutilizada después del torneo, aunque también limita el impacto económico inmediato que podría tener el Mundial sobre la economía regional.
El estudio, autoría de Armando Francisco Cambroni y María Magdalena Huerta, destacó que Jalisco llegó a la Copa Mundial 2026 con una apuesta distinta a la de otros países que han organizado grandes eventos deportivos: en lugar de construir nueva infraestructura deportiva de gran escala, el estado concentró recursos en movilidad, servicios urbanos y conectividad.
Explicó que hasta 2025, según estimaciones realizadas alrededor de 12 mil millones de pesos fueron destinados por el estado a infraestructura relacionada con el evento, mientras que la inversión privada se concentra principalmente en la ampliación y modernización aeroportuaria, así como en nuevos hoteles.
Entre los principales proyectos se encuentran obras de movilidad, infraestructura urbana y vialidades estratégicas, además de adecuaciones al Estadio Akron.
El análisis considera que esta estrategia disminuye uno de los principales riesgos observados en otros megaeventos: la construcción de instalaciones que pierden utilidad una vez terminado el espectáculo.
Jalisco, plantea el documento, parte de una posición diferente al aprovechar infraestructura que tendrá uso cotidiano, sin embargo, no garantiza por sí misma un crecimiento económico permanente.
El estudio estima que las obras de infraestructura tendrán beneficios que se extenderán durante años, por lo que su impacto no puede atribuirse exclusivamente al torneo.
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