El panorama cultural y del entretenimiento global está de luto tras confirmarse el fallecimiento de dos figuras fundamentales que marcaron a distintas generaciones: la aclamada artista plástica japonesa Yayoi Kusama y el legendario actor de doblaje canadiense Peter Cullen, la inconfundible voz original de Optimus Prime.
Kusama, máxima exponente de la psicodelia y del arte de vanguardia a nivel mundial, falleció el pasado 14 de agosto a los 97 años en un hospital de Tokio, según se dio a conocer este jueves a través de su página web oficial. Aunque no se precisaron las causas de su muerte, se destacó que la creadora “siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal”.
Nacida en Matsumoto en 1929, Kusama comenzó a pintar a los diez años utilizando la repetición obsesiva de lunares (polka dots) y redes, un lenguaje visual único con el que conquistó museos de todo el globo y rompió esquemas en las artes visuales, la poesía y la performance. Internacionalmente reconocida, en 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el prestigioso Praemium Imperiale de Japón. A pesar de residir de forma voluntaria en un centro de salud mental desde 1990, nunca dejó de crear. Hoy en día, su museo en Shinjuku registra llenos absolutos y sus seguidores, como la española Ágata Martín o el joven local Hibiki Karasowa, se agolpan a sus puertas para rendirle un emotivo último tributo.
Por su parte, el mundo del cine y la televisión lamenta la partida de Peter Cullen, fallecido el miércoles a los 85 años en su residencia de Los Ángeles, según confirmó su agente Kevin Motley a ‘The Hollywood Reporter’. El intérprete canadiense, nacido en Montreal, murió rodeado de su familia, quienes prefirieron mantener en reserva los detalles del deceso.
Cullen inmortalizó su carrera al prestar su profunda y heroica voz a Optimus Prime, el mítico líder de los autobots en la saga ‘Transformers’, desde la serie animada original de 1984. Su impacto cultural fue tal que, tras la muerte de su personaje en la película de 1986, la indignación de los fanáticos obligó a los productores a traerlo de vuelta.
Décadas después, en 2007, el director Michael Bay lo reclutó para revivir al personaje en las taquilleras adaptaciones cinematográficas. Además de su papel estelar en el universo de los robots gigantes, Cullen dio vida a entrañables personajes como Igor, el melancólico burro de ‘Winnie Pooh’, y al malvado vehículo KARR en la célebre serie de los ochenta ‘El coche fantástico’ (‘Knight Rider’).
Ambas pérdidas dejan un vacío irreparable en el arte contemporáneo y la cultura popular, pero el legado visual de Kusama y la voz inconfundible de Cullen permanecerán para siempre en la memoria colectiva.

ADIÓS. Los fallecimientos de Curry y Parton sucedieron el martes. (Foto: EFE)
Se van cuatro grandes en cuestión de 48 horas
En una trágica coincidencia que conmociona a la cultura popular global, el mundo del arte y del entretenimiento enfrenta una de sus semanas más oscuras. Apenas dos días después de conocerse la muerte de la leyenda de la música country Dolly Parton y del icónico actor británico Tim Curry, hoy la industria vuelve a vestir de luto al confirmarse los decesos de la vanguardista artista plástica japonesa Yayoi Kusama y del aclamado actor de doblaje Peter Cullen.
Este jueves, el cantante Harry Styles rindió un emotivo homenaje a Parton durante el primer concierto de su residencia en el Madison Square Garden de Nueva York, con el fondo de una de las canciones más conocidas de la cantante, ‘I will always love you’, tema que Parton lanzó en 1974 y que se hizo enormemente popular con la versión de Whitney Houston. “Dolly, te queremos. Muchas gracias”, finalizó Styles en su concierto.
Sobre Curry, todavía no se dan más detalles sobre la despedida que le darán al actor, sin embargo continúan las muestras de cariño en las redes sociales.
Sin tiempo para asimilar este duelo, hoy se suma la pérdida de Kusama a los 97 años en Tokio y casi a la par, se confirmó el fallecimiento de Cullen a los 85 años.
Cuatro pérdidas en cuestión de 48 horas marcan un trágico punto de quiebre para el arte contemporáneo, el cine, el doblaje y la música, despidiendo a referentes cuyo legado seguirá intacto en la memoria colectiva mundial.
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