Varias oleadas de drones no identificados sobrevolaron entre el 9 y el 15 de marzo de 2026 la base aérea de Barksdale, en Luisiana, instalación donde opera una parte de la flota de bombarderos B-52 de Estados Unidos.
Los aparatos fueron detectados en grupos de entre 12 y 15 unidades y recorrieron zonas de vuelo donde se estacionan los bombarderos, así como áreas vinculadas con el almacenamiento de armamento. Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han identificado a los operadores ni establecido la procedencia de los drones.
El comandante del Comando Norte de Estados Unidos (NORTHCOM), general David M. Guillot, reconoció que las detecciones de drones aumentaron respecto al año anterior y señaló que las fuerzas estadounidenses logran neutralizar aproximadamente una cuarta parte de los aparatos detectados.
De acuerdo con información publicada por The War Zone, NORTHCOM desplegó en Barksdale un equipo antidrones de respuesta rápida desarrollado por Anduril, con capacidades de detección, inhibición e intercepción mediante otros drones. Sin embargo, en ese momento solo uno de estos equipos se encontraba operativo.
Otras instalaciones militares estadounidenses también han registrado incursiones, entre ellas la base de Whiteman, en Misuri, donde se encuentran bombarderos B-2 Spirit.
El Pentágono no ha señalado hasta ahora a ningún país u organización como responsable de las incursiones.
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