Una paciente con insuficiencia renal del Hospital General Regional No. 110 del IMSS, falleció debido a la falta de sesiones de hemodiálisis, derivadas de la presencia de contaminantes en el agua que abastece al hospital, detalló María Leticia Sánchez, derechohabiente y paciente del centro.
La denunciante precisó que las fallas en el suministro de agua limpia para los tratamientos de hemodiálisis comenzaron a detectarse desde el 6 de septiembre. Las autoridades del nosocomio avisaron a los enfermos que no realizarían las sesiones programadas, sin aplicar un plan de emergencia o contingencia para reponerlas a tiempo.
El problema con la turbiedad en el agua se repitió el viernes 2 de octubre, provocando la cancelación de todos los procedimientos para los pacientes renales hasta el domingo 4 de octubre.
Ante la gravedad del desabasto y el riesgo mortal que representa no contar con las hemodiálisis, el pasado miércoles 7 de octubre un grupo de afectados acudió a las instalaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) para presentar una queja formal. Sin embargo, el delegado del IMSS entabló diálogo con los enfermos y prometió la instalación inmediata de filtros especiales para reanudar el servicio.
A través de redes sociales, el IMSS emitió un comunicado asegurando que las y los pacientes habían sido derivados a clínicas privadas para no interrumpiendo sus atenciones. Sin embargo, Leticia Sánchez desmintió la versión oficial:
"Los enviaron a una clínica subrogada en domingo y la clínica estaba completamente cerrada, por lo que nadie pudo recibir su tratamiento", reprochó.
Sánchez agregó que los filtros de las máquinas de hemodiálisis suelen tener una vida útil proyectada de hasta un año; sin embargo, debido a los severos contaminantes y la turbidez con la que llega el agua al hospital, la durabilidad de los equipos se ha reducido a sólo cuatro meses.
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