La Perla Tapatía recibió nuevamente a Cirque du Soleil, la compañía canadiense de entretenimiento en vivo, que llegó con ECHO, un espectáculo que invita a reflexionar sobre el impacto de las decisiones humanas y la posibilidad de transformar el mundo que habitamos.
Los característicos mimos fueron los primeros en aparecer entre el público. Con un concurso de aplausos, comenzaron a encender los ánimos de los asistentes y a elevar la energía dentro de la Gran Carpa, antes de dar paso a una historia que transita entre la curiosidad, la fantasía y la relación con la naturaleza.
Future, la protagonista, emprende esta aventura junto a Dog, su compañero canino. Durante su recorrido, ambos encuentran un misterioso cubo que despierta su curiosidad. Al entrar en contacto con él, se abre la puerta a un mundo fantástico, construido a través de proyecciones, movimientos escénicos y una sucesión de imágenes que amplían las posibilidades del escenario.
La aparición de animales blancos, entre ellos cabras, gallos y lobos, transforma el espacio en un universo en el que conviven distintas criaturas. Entre ellas también surge la figura de un astrónomo, que se incorpora a esta travesía visual.
Después, las cuerdas descienden y la escena adquiere una nueva dimensión: los artistas y las figuras animales se elevan por el aire, mientras otros escalan el cubo.
Los movimientos acrobáticos convierten la estructura en un punto de encuentro entre la escenografía y el espectáculo físico, y llevan al público a descubrir las posibilidades de ese mundo recién abierto.
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