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La India María, con estatus de culto

Empezó su carrera en el teatro, con más tropiezos que éxitos, después se destacó como patiño de Raúl Velasco en la televisión y pronto se ganó un lugar privilegiado en la industria cinematográfica nacional, se llamaba María Elena Velasco, pero todos la recordarán por su alter ego, el de la mujer originaria de San José de los Burros, María Nicolasa Cruz, La india María.

Participó en 21 películas, dirigió algunas de ellas, escribió guiones para televisión y cine; y en una época en que el cine mexicano moría lentamente, sus producciones rompían récords de taquilla, incluso por encima de varios filmes de Hollywood. Las películas de la India María y las de Cantinflas mantuvieron viva nuestra industria por varios años, dieron trabajo a directores, fotógrafos, guionistas y más profesionales que sobrevivieron la época de oro.

La india María alcanzó desde hace años el estatus de culto, pero a diferencia de otros personajes de nuestro cine que son mencionados a la menor provocación, su nombre sigue generando algo de culpa. María Elena promovía con su personaje un estereotipo de mujer de campo: pobre, feliz e ignorante, de buen corazón; pero este personaje también le servía para denunciar la discriminación, sexismo y abusos de las élites y el gobierno. Lo suyo era el humor más sencillo, pero tenía un trasfondo que a la distancia sigue siendo interesante.

Todos nos hemos encontrado con ella en algún momento de la vida, en la pantalla de la televisión o ahora en Youtube, donde sus películas han encontrado un nuevo público y tienen cientos de miles de reproducciones. Algo tenía María, algo despertaba en nosotros que nos hacía reír genuinamente y sentir que perdimos algo importante en nuestra cultura popular.

Para ver en casa:

Tonta, tonta pero no tanto (1972)
¡Pobre, pero honrada! (1973)
El miedo no anda en Burro (1976)


@Cuacarraquear