La inocencia y naturalidad de la pequeña actriz tapatía Regina Cedeño se combinan con su talento innato. A sus 12 años, la hija del director y actor teatral Mauricio Cedeño se abre paso entre un mundo de sueños y objetivos profesionales.
De visita en las instalaciones de NTR Guadalajara, Regina comentó desenfadada la buena experiencia que significó actuar al lado del histrión Eduardo Yáñez en el piloto de una serie con producción de Miami pensada para transmitirse por Netflix.
“Sólo me dijeron: ‘Vas a actuar con Yáñez, de esto se trata la escena, es tu cumpleaños’. Estuve ahí dos horas, grabé y me fui. La actriz que hace el papel de mi mamá es Carla Carrillo y también por ahí estaba África Zavala. La producción viene de Miami, se va a grabar aquí en Guadalajara”, explicó Regina, quien dejó claro que se trata de un proyecto en pañales, del cual no hay mucha información todavía.
“Eduardo se portó muy lindo, la verdad. Estuvimos platicando y entre nosotros montamos la escena, porque el director sólo me dijo: ‘Es tu cumpleaños, te emocionas mucho’, así que entre él y yo armamos la escena, porque no nos dieron indicaciones específicas. Es una serie, es para Netflix, pero creo que van a grabar en enero. No es seguro que yo vaya a grabar toda la serie. Grabé una escena para el tráiler, estuvo muy padre”.
Pero ésta no es la primera experiencia actoral de la jovencita, quien desde los tres años llamó la atención por su carisma y fue llamada para hacer comerciales y tomar parte en cortometrajes, para lo cual tuvo que superar el pánico escénico.
“Actúo desde que tengo tres años, mis papás son actores y nací viendo teatro, desde chiquita veía teatro, películas y siempre quise ser actriz. Cuando tenía tres años me llamaron para hacer un comercial del Hospital Civil para los quemados, ése fue mi primer trabajo”.
“Hice varios cortometrajes, en el primero me ofrecieron el papel de la hija de mi papá, pero en ese momento yo era muy penosa, me ofrecieron ese papel principal, pero como tenía que hablar mucho, mejor dije que no. En vez de eso, mejor salí en otro papel haciendo sólo una escena”, comentó.
Regina también fue parte de un video musical de Radaid, el cual aborda la temática del bullying y está disponible en Youtube.
“La canción se llama Color gris, que es de un niño que tenía cuernos y le hacían bullying en la escuela, yo estaba muy triste para evitarlo. Me divertí mucho, porque en el video yo era como un lagarto, era una onda mágica”.
Cocina sus sueños
Aunque en sus más tiernos años de infancia estuvo convencida de que su vida era la actuación, tiempo después Regina se dio cuenta de que tiene otra pasión: la gastronomía, por lo que sueña con ser una gran chef.
“Cuando tenía como ocho años fui a Nueva York con mi papá a ver teatro, entré a ver tres musicales: Godspell, Ghost y Muses. De Muses salí diciendo: ‘Yo voy a ser actriz’, así, cantando y bailando. En ese momento yo estaba muy impresionada de todo lo que estaba viendo y quería ser actriz. Me gustaría serlo, pero no para toda la vida, me gustaría hacer otro tipo de cosas, no actriz de tiempo completo”.
“Me gustaría ser chef. También quería ser doctora, pero no me gusta la sangre, así que mejor no”. Quiero ser una buena actriz, preparada, y para eso quiero estudiar artes escénicas”, expresó entre risas.
Combina escuela y actuación
Regina Cedeño cursa actualmente el primer año de secundaria. Sus padres, Mauricio Cedeño y la también actriz Rosy González, se encargan de manejar su agenda actoral y asegurarse de que sus actividades escolares no choquen con otras cosas.
En su camino profesional, a Regina también le tocó participar en una misteriosa película: “Grabé algo para una película que no sé qué pasó con ella o si nunca salió. Ahí también salía Brenda Asnicar, aunque ella no fue el día en el que a mí me tocó grabar”.
Su excelente desempeño escolar y madurez tienen tranquilos a sus papás, quienes procuran darle libertad para decidir sus proyectos.
“Nosotros siempre la tomamos en cuenta para todos los trabajos que se hagan, no es algo que le impongamos. No por el hecho de que nosotros estemos en el medio la obligamos a hacer las cosas. Siempre le preguntamos si ella quiere hacer las cosas. Ella tiene esa parte libre de poder decidir qué le gusta y qué no”, dijo su mamá, Rosy González.
DN/I










