El fin de semana pasado viajé en coche desde la ciudad de México hasta la ciudad de San Luis Potosí. Este trayecto implica recorrer cerca de 400 kilómetros cruzando por el Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí, todos ellos en la carretera federal 57, que es una de las más importantes del país porque en ella confluyen todas las rutas que conectan la capital del país con cualquier paso fronterizo con Estados Unidos.
Todo el recorrido hasta el límite entre Querétaro y Guanajuato está en buen estado, pero una vez se entra en el estado de Guanajuato, cerca de la ciudad de San Luis de la Paz, la carretera se vuelve una trampa mortal. Pocas veces en mi vida he visto una autopista importante con tantos baches como los que hay en ese tramo. Hay que frenar casi completamente y pasar con mucho cuidado varios kilómetros para evitar tener un accidente, y si llueve o es de noche, es casi imposible determinar la profundidad de los hoyos. A nuestro paso vimos una desolación de camiones y vehículos particulares detenidos por volcaduras o daños a las llantas.
Como ciudadano, sentí la responsabilidad de reportarlo de alguna manera y llegando a mi destino, mandé un tuit a las cuentas de Capufe y el estado de Guanajuato. Recibí respuesta de los primeros, aclarando que ese tramo no es responsabilidad de ellos y que debía reportarlo al número 01 800 800 0107 de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Intenté llamar pero nadie respondió, quizás porque era sábado.
Al navegar por redes sociales encontré que no soy el único, hay hasta un video circulando en el que unas personas que tuvieron un accidente están tratando de divulgar el problema para llamar la atención de las autoridades.
Desafortunadamente es una situación común en nuestro país que los materiales con los que se hacen las calles de las ciudades y las carreteras sean de mala calidad, que no se atiendan con la frecuencia adecuada y que cuando se atienden se haga con parches que duran unos días antes de volver a abrirse. La pregunta es ¿por qué pasa esto? ¿No hay presupuesto para hacer las cosas bien? ¿No hay un mecanismo adecuado para monitorear el estado de las infraestructuras?
Al consultar el portal de Transparencia Presupuestaria no pude encontrar ningún proyecto para atender este tramo de la carretera 57 ni en el apartado de obra pública abierta de Comunicaciones y Transportes ni en el apartado de transferencias federales de recursos al estado de Guanajuato. Quizás es que hay otros proyectos de infraestructura vial más importantes que la carretera y el problema es uno de priorización o de distribución de recursos. Lo que nos lleva a otra pregunta, ¿hace cuánto no se toca esa carretera y cuándo será momento de que se inviertan recursos para poner una carretera como es debido?
Respecto al monitoreo de infraestructuras, si no pueden hacerlo por sí solas, las autoridades municipales, estatales y federales podrían aprender y coordinarse con aplicaciones como Retio, que ayudan a localizar, clasificar, concentrar y difundir reportes ciudadanos sobre el estado de las calles y carreteras del país. A ver si algún día podemos contar con infraestructuras de calidad y una atención ágil a las incidencias que reportamos.
DN/I









