PAN: pelear por migajas

Mientras aquí en Jalisco el PAN ha mantenido prácticamente un silencio sepulcral después de la derrota del 1 de julio, en la capital del país las figuras del panismo nacional arremeten unas contra otras, después de celebrar su Consejo Nacional el fin de semana pasado, y se han lanzado en contra de sus actuales dirigentes a quienes responsabilizan del desastre en su partido.

Basta leer las últimas declaraciones de estos personajes y que han recogido los medios de comunicación de circulación nacional, sobre las causas de la derrota panista o lo que ésta ha dejado al interior del panismo. Apuntemos:

El domingo, Gustavo Madero, ex dirigente nacional y senador electo: “Hubo mucha actitud de privilegiar un proyecto particular sobre el proyecto más amplio, trascendente, del Frente. Se centró mucho en la candidatura a la Presidencia de la República de (Ricardo) Anaya más que en una visión de 629 candidaturas federales, además de que no se logró articular un discurso más amplio, menos individualista” (El Financiero, 13/08/18).

El lunes, Carlos Medina Plascencia, ex gobernador de Guanajuato y aspirante a la dirigencia nacional: “No se ve que tenga realmente una sensibilidad la actual dirigencia para lograr lo que hemos llamado la reconciliación, la reorganización y la refundación del PAN (…); de lo contrario, va en la ruta de debilitarse y, yo diría, en un riesgo de desaparecer”.

El martes, Cecilia Romero, presidente de la Comisión Electoral: “El padrón no garantiza que todos los que están en el padrón son panistas, ni tampoco que todos los panistas estén en el padrón (…). Desgraciadamente ha habido (…) intentos de algunos y logro de otros, de afiliar a personas al partido para que voten por ellos el día de la elección…”.

Y como si algo más le hiciera falta a los panistas, el candidato plurinominal del PAN al Senado de la República, Miguel Macera, ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, fue designado coordinador de la fracción parlamentaria… ¡del PRD!, lo que fue calificado como “la culminación de la trampa y la manipulación que lo llevaron a la lista de plurinominales de Acción Nacional” y “una burla para el PAN”, por Mirelle Montes, consejera nacional y aspirante a la dirigencia, y quien impugnó ante el tribunal la postulación de Mancera.

Ante este escenario que nos ofrecen los panistas todos los días –con todo y el espectáculo de tratar como héroe a quien los hundió y los llevó a su más trágica derrota, como fue Anaya Cortés–, la pregunta es obligada: ¿Adónde va el Partido Acción Nacional? ¿Cuál es su futuro, cuando quienes son los responsables de su debacle se abrogan ahora la autoridad para convertirse en sus salvadores? ¿Cómo salir adelante si la guerra intestina gira en torno a la “onda grupera” como denunció el senador y también aspirante a la dirigencia nacional Ernesto Ruffo Appel, y que una de las razones de su fracaso electoral?

Al parecer los panistas no entendieron qué les sucedió y por qué, pues no se han dado tiempo para analizar y reflexionar, a fin de saber cuál es la ruta para renacer como el partido de derecha que han sido y mantenerse fieles a su doctrina, y para convertirse en la verdadera oposición en México frente al gran ganador Morena, como alguna vez lo fue del todopoderoso PRI.

Pero no. Al parecer a los grupos de poder al interior del PAN les importa más pelearse por la migajas que les dejaron el 1 de julio y administrar la derrota, antes que levantarse frente a la adversidad y volver a ser una opción de gobierno tras sacudirse la podredumbre generada a partir de que llegaron al poder.

Y lo lamentable es que en los estados el panismo local –como en Jalisco– está aún estupefacto, frío, en lugar de convertirse en la fuerza que impulse, de afuera hacia el centro, su refundación.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I