Inquietantes anuncios

En los últimos días ha habido anuncios inquietantes sobre la inflación, la política monetaria y la información de precios. Entre estos, destaca el anuncio del Inegi del viernes pasado, donde informan que la inflación registró un valor de 4.9 por ciento a tasa anual en agosto.  En términos prácticos, esto implica que el objetivo del Banxico ya fue rebasado.

El anuncio no sólo implica que la inflación se está acelerando en el país. También denota que las reformas Energética y Fiscal perjudican la efectividad de la política monetaria. Esto puede concluirse con base en la consideración de que los precios que más aumentaron fueron aquellos de los energéticos y las tarifas autorizadas por Gobierno (13.69 por ciento).

El Banco central no ha contribuido a reducir las mencionadas inquietudes. De hecho, sus anuncios de los nuevos billetes las incrementaron. Incluso, ya hay quienes indican que la emisión servirá para financiar la deuda pública. Si se considera que dicha deuda ha crecido significativamente durante esta administración, la mencionada hipótesis pareciera tener alguna validez. 

Los billetes han generado inquietudes adicionales. Particularmente, para quienes recordamos los años 70 y 80, las emisiones presagiaban hiperinflaciones y severos ajustes económicos. Si bien esos tiempos no son comparables, ya hay quienes indican que las emisiones son aves de mal agüero para la administración entrante.  

Otro anuncio del Inegi que ha contribuido a generar inquietudes se refiere a la nueva base de referencia de sus datos. Desde la semana pasada, y hasta el momento de escribir estas líneas, ningún dato de precios ha estado disponible en el sitio web de la institución. Así, el proceso de cambio de base ha eliminado la posibilidad de analizar los precios durante una coyuntura crítica.

La inflación anunciada, la memoria histórica y la falta de datos, en añadidura a la incertidumbre por el TLCAN, han propiciado especulaciones de todo tipo. Ya hay quienes comparan a México con Argentina, Brasil, Sudáfrica y Turquía. Si bien, no creo en dichas comparaciones; no sobra señalar que las instituciones y las autoridades debieran evitar promover dichas especulaciones.

Si no fuera así, las inquietudes prevalecientes podrían inducir problemas en el mediano plazo.    

starp2000@yahoo.com

JJ/I