Son niñas … y mamás

(Fotos: Grisel Pajarito)

–La que me dijo que abortara fue una amiga que tengo. Me decía que lo abortara, que no estaba preparada
–¿Cómo te decía que abortaras?
–Con chocolate…
–¿Ella ya lo había hecho?
–Sí, ella ya lo había hecho; tiene 14 años, pero ella ya llevaba como tres abortos.


Cuando Atziri se enteró de que estaba embarazada lo ocultó tres meses hasta que se lo contó a su abuelita. La que le dio el consejo del chocolate fue una amiga que tiene la misma edad. Fue la única que le sugirió interrumpir el embarazo. Nadie más lo mencionó, ni siquiera en la clínica de la Secretaría de Salud en Las Pintas, municipio de El Salto. Entonces, el camino que ella siguió es como si su embarazo fuera planeado.

No le ofrecieron la interrupción legal del embarazo (ILE), la enviaron al Centro de Atención a la Adolescente Embarazada del Hospital Civil Juan I. Menchaca.

Atziri es delgada, tanto que su vientre es más notorio con una playera con la palabra “verano” escrita en inglés, la misma estación del año en la que espera que nazca su bebé. De su pareja, o el padre, habla poco o casi nada. Cuando supieron en casa que estaba embarazada, sus hermanas la regañaron. Después encontraron en ella un espejo.       

–Como mi hermana se embarazó de chica, la que ahora tiene 18 tuvo su primer hijo a los 10 años.

Esas historias se multiplican a nivel nacional.

Jalisco ocupa el quinto lugar por el número de niñas embarazadas de 10 a 14 años, con 619 casos al cierre de 2015, la última cifra disponible.

El Estado de México, Veracruz, Chiapas, Puebla y Jalisco son las entidades que tienen los primeros cinco lugares en el país con sus niñas, quienes en vez de hablar de juegos o de la escuela ya están preocupadas por el bebé que crece dentro de ellas.

Atziri, a través de los cursos del Centro de Atención a la Adolescente Embarazada, aprende cómo pujar cuando llegue el momento del parto y comprende que es un mito que se le vaya a pegar el bebé si duerme mucho. Estudió hasta sexto año de primaria y ahora toma clases sobre cómo respirar para disminuir el dolor al momento de dar a luz.

Ella forma parte del grupo de 10 a 14 años que es de especial interés para el gobierno federal por la magnitud del fenómeno, por la alta probabilidad de que la mayoría esté relacionada con abuso o violencia sexual y porque el riesgo de muerte materna es mayor para ellas.

En el lanzamiento de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (Enapea), del gobierno de Enrique Peña Nieto, había 11 mil 300 niñas encinta en edades de 10 a 14 años.

La meta del programa para 2030 es erradicar el embarazo en niñas de esa edad y bajar a la mitad la tasa de fecundidad en las mexicanas de 15 a 19 años. Sin embargo, la detección de casos de violencia sexual es uno de los problemas en México porque se normaliza el embarazo a temprana edad.

La forma en que la clínica de la Secretaría de Salud en Las Pintas canalizó el caso de Atziri es un ejemplo de lo que ocurre con las niñas embarazadas de 10 a 14 años y que han denunciado organizaciones como el Grupo de Información en Reproducción Elegida, AC (GIRE).

“No hay mecanismo efectivo de detención del caso, de presuntos casos de violencia sexual particularmente de niñas menores de (entre) 10 y 14 años, y por lo tanto se normaliza. Se les da una atención, una continuidad sin preguntarnos: ¿por qué una niña de 10, de 11 años está embarazada?”, cuestionó Marisol Escudero Martínez del área de Políticas Públicas de GIRE.

¿Embarazos o violaciones?

Cambios en mi cuerpo, Aprendiendo a escuchar mi cuerpo, Conociendo a mi bebé antes de que nazca, Preparándome para amamantar, Mi parto y Planeando a mi familia son los temas impartidos en los cursos del Centro de Atención a la Adolescente Embarazada.

Según las estadísticas de esta clínica, 30 por ciento de los embarazos del Hospital Civil es de niñas y adolescentes. El porcentaje se mantuvo en los últimos años.

“Primaria y secundaria es donde tenemos más embarazo”, confirmó Hiliana Patricia Romo Huerta, jefa del centro.

Entre sus datos llama un número la atención: 10, la edad de las niñas embarazadas que también reciben en el hospital.

¿Por qué estos casos de 10 años? “Muchas son violadas y luego desgraciadamente está la situación tan difícil… hemos tenidos casos en que las mamás a veces dejan que una segunda pareja tenga relaciones con sus hijas para que les puedan seguir dando el sustento alimenticio”, advirtió Romo Huerta.

Aun cuando tendrían la edad y el derecho para acceder a la interrupción legal del embarazo, no reciben esta información y los casos de violencia se conocen hasta el parto, como lo confirmó la psicóloga Adriana Nápoles Echaury, de la misma clínica.

“A mí me toca consulta externa y hospitalización en la sala de expulsión; conozco datos de quienes no fueron nuestras pacientes, como el de una chica de 14 con un señor de 60 años. Yo le decía: ‘¿mi niña, qué pasó?’. ‘Es mi segundo hijo’”.

Por eso, desde la organización GIRE insisten en que el embarazo, especialmente en niñas y adolescentes, debe ser en un ejercicio de libertad.

“Nos preocupa que a temprana edad se estén repitiendo los casos, pero finalmente sí creemos que la prioridad debe ser que los embarazos se den en un contexto libre de violencia y (...) que no fueron consecuencia de la violación de derechos humanos de estas niñas y adolescentes”, advirtió Marisol Escudero Martínez.

Los médicos parecen más preocupados por evitar un segundo embarazo que por llegar al fondo de por qué las niñas llegaron embarazadas, así que buscan la forma para que después del parto tengan un método anticonceptivo, como un parche.

“Tratar que esa chica no se nos vuelva a embarazar, diciéndoles los métodos de planificación y sobre todo cuando salgan de aquí no salgan sin un método de planificación. Todas se van con un método. Ellas prefieren pastillas o preservativo. Nosotras estamos luchando con un método de más largo tiempo”, reconoció la jefa del Centro de Atención al Adolescente Embarazada.

“El personal de salud dice: ‘bueno, pues por lo menos estoy evitando que vuelva a regresar embarazada’, pero no estás evitando la violencia y tú como institución tienes una obligación para asegurarle a la niña una vida libre de violencia”, cuestionó la vocera de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Ddeser) de Jalisco, Patricia Ortega Medellín.

En otra área del Hospital Civil de Guadalajara, en el programa Mamá Canguro, que consiste en darle calor al bebé prematuro a través del contacto piel con piel, también se enteran de casos de violaciones, pero los médicos los detectan demasiado tarde. El primer indicio es el rostro de la niña que es madre de un bebé prematuro.

“Generalmente las mamás de edades muy pequeñas, de 12 a 13 años, es porque ha habido violación de por medio. La mamá la acompaña todo el tiempo (...) Tú ves a la chica, es una cara de susto que no sabe qué está pasando. Acaba de ser niña y está pasando a ser mujer, no por una experiencia agradable”, reconoció Leticia Serra Ruiz, responsable del programa Mamá Canguro del antiguo Hospital Civil de Guadalajara.

Cuando la mamá es una niña y se presume una violación “se le apoya” con médicos, trabajadora social y servicio de psicología, agregó.

“Cuando nos llega, involucramos a trabajo social, psicología si fue violada, pero más que nada nos toca la atención de nuestro recién nacido”, aclaró. Entre esos casos, recuerdan cuando una madre acompañaba a su hija embarazada por una violación. La mamá le decía a los médicos: “Es que fue violada”, mientras que la niña “estaba en completo silencio”.

La alta prevalencia de violencia sexual en chicas menores de 18 años es una de las causas de embarazo de niñas y adolescentes, quienes también sufren lesiones físicas, psicológicas y transmisión de infecciones, puntualiza la Enapea.

Desde hace unos dos años, las autoridades de salud ya habían detectado un incremento de agresión sexual, añadió Patricia Ortega.

“Ahorita el mayor porcentaje de mujeres embarazadas producto de una violación son menores de 18 años”.

Por eso los embarazos de las niñas menores a 14 años deben recibir atención como si se tratara de agresión sexual.

“Todos los embarazos de mujeres menores de 14 años tendrán que tener opción a la interrupción, pero esto implica que el personal de salud desarrolle habilidades y cómo dar esta consejería”, sentenció la vocera de Ddeser.

Si el agresor es un familiar, eso complica hacer el procedimiento porque los parientes normalizan la agresión, pero con la aplicación de la norma 046 las niñas y mujeres pueden acceder a la interrupción del embarazo sin tener que presentar una denuncia, señaló Ortega Medellín.

“Acompañamos un caso en el que el agresor era el tío y toda la familia se puso en contra de papá y mamá y de la víctima, porque ellos querían que se denunciara y todo mundo protegía al agresor: ‘No, es que ya no lo va a volver a hacer’, ‘Es que fue un accidente’, ‘Fue un error’, ‘Es que estaba borracho’… en fin, empiezan a hacer toda una serie de justificaciones”.

La norma establece que las clínicas públicas deben prestar el servicio de interrupción del embarazo.

“Lo único que tiene que suceder es que el personal de salud le dé su carta o incluso le pida que la elabore de puño y letra, carta bajo protesta de decir verdad de la chica, y con eso tiene que pasar al procedimiento”, añadió Ortega Medellín.

¿Saben cómo proceder?

“Nos encontramos a personal de la Secretaría (de Salud) que seguía hablando de legrado, que seguía hablando de riesgos a través de ese procedimiento para las mujeres y que desconocían que hay posibilidad de interrumpir con medicamento, que es un procedimiento mucho menos invasivo para las niñas y para las mujeres que son víctimas de violación”, explicó la integrante de Ddeser.

Hay instrumental diferente que evita consecuencias secundarias del procedimiento.

“Lo que deben de saber las mujeres es que antes de las 10 semanas pueden usar el medicamento; entre 10 semanas y un poquito más, 12 a 15 semanas, tienen que utilizar aspiración endouterina. Tienen derecho a solicitar la interrupción si es producto de una violación y no requieren de la autorización de la fiscalía”, especificó.

Lo que dice la norma

La norma 046 establece que en casos de violación es posible acceder a la interrupción del embarazo, previa solicitud de la interesada por escrito bajo protesta de decir verdad.

Cuando sea una niña menor de 12 años, el padre, madre o tutor deberán solicitarlo.

Los médicos no están obligados a verificar el dicho de la solicitante. En todos los casos tienen que brindar a la víctima, previo a su intervención, la información completa sobre posibles riesgos y consecuencias del procedimiento.

Y aunque será respetada la objeción de conciencia de los médicos, los hospitales públicos deberán contar con un consejo no objetor de conciencia.

“Si en el momento de la solicitud de atención no se pudiera prestar el servicio de manera oportuna y adecuada, se deberá referir de inmediato a la usuaria a una unidad de salud que cuente con este tipo de personal y con infraestructura de atención con calidad”, indica la norma.

Normalizan embarazo

Jalisco está en los primeros cinco estados con mayor número de adolescentes embarazadas, y aunque Josefina Figueroa Solano, coordinadora estatal del Programa de Planificación Familiar, no precisó en qué sitio, reconoció que el embarazo adolescente es un problema.

“No nos justifica que estamos tan mal, tampoco quiero decirte que todo está bien nada más porque tenemos mucha gente. Lo ideal sería que nuestras acciones fueran enfocadas a recibir a nuestras chiquitas (niñas) antes de que se nos embaracen y la realidad es que nos están llegando a los hospitales ya con un embarazo, ya con una atención de un parto”.

Érika Loyo Beristáin, presidente del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM), afirmó que en Jalisco ya se aplicó la norma 046, pero no dijo cuántos casos fueron los que se apegaron a ésta.

“No te podría hablar en qué grado la hemos cumplido o no, porque ese tema lo tiene salud, pero lo que sí hacemos es provocar los elementos suficientes para que, de alguna o de otra manera, esto ya no se retrase en términos de su aplicación y los médicos, que son los que al final aplican el procedimiento, se sientan seguros de que están cumpliendo con la ley y que no están incurriendo en ningún delito”.

La sombra de los agresores

–¿Qué tan frecuente es que las adolescentes tengan parejas mayores?

–Muy frecuente. De edad, cinco años más.

–¿En el caso de quienes duplican la edad…?

–Eso es otra cosa. Generalmente muchas son de abusos.

Así respondió el Centro de Atención a la Adolescente Embarazada del Hospital Civil, que atiende al año a 4 mil niñas y adolescentes embarazadas de Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque.

“Tristemente te tenemos que comentar que las parejas son hombres que tienen una edad muchísimo mayor a la de ellas. Y también se asocia a malformaciones que el papá tenga una edad que diste muchos años con la chica”, añadió la coordinadora estatal del Programa de Planificación Familiar.

Entre las malformaciones congénitas que confirman que el agresor es de mayor edad es la presencia de casos de síndrome de Down, también conocido como trisomía 21.

Casi tres cuartas partes de niñas entre 10 y 14 años que tienen un hijo están casadas o viven en pareja, lo que implica riesgos psicológicos y sociales. Por ejemplo: Atziri no habla de la edad de su pareja. Apenas alcanza a decir que negó la paternidad, porque, contó, lo descubrió cuando le leyeron la baraja.

Además, 16 por ciento de adolescentes entre 15 y 19 años vive en matrimonio, casi tres veces más que los hombres de su edad. Sólo uno de cada 10 padres tenía menos de 18 años al momento del parto.

Seis de cada 10 madres están relacionadas con un hombre de 20 años o más y eso pone en duda si las relaciones sexuales que causaron al embarazo fueron consentidas.

Mientras menor es la edad de la chica, mayor es la proporción de padres 10 años mayores o más que ellas. En tres de cada 10 casos los hombres con esas características embarazan a niñas de 10 y 11 años.

“Entre las madres que dieron a luz antes de los 15 años, la proporción de padres mayores de edad crece al doble, es decir, sólo uno de cada cinco padres eran menores de edad y la edad media era de 20 años. Es contundente el dato, mientras menor edad tiene la madre es mayor la probabilidad de que la pareja sea mayor y que exista una mayor desigualdad de poder entre ellos”, se lee en la Enapea.

Casos de violación

“Hay un protocolo que se activa desde el Centro de Justicia cuando llega una niña o adolescente embarazada por violación sexual; el protocolo tiene que ver con el tipo de atención que se le brinda, desde la recepción hasta la verificación médica, auscultación y toda una serie de elementos que se siguen por ley”, explicó Loyo Beristáin.

Presumió que Jalisco sería el primer estado en contar con una guía para la aplicación de la interrupción legal del embarazo, que incluye desde la atención de la víctima hasta la aplicación de retrovirales.

No hay acceso

El GIRE solicitó, vía transparencia, a cada estado el número de interrupciones de embarazo.

“En el caso de Jalisco no recibimos información, ni de la procuraduría ni de la Secretaría de Salud sobre algún antecedente de casos que hayan tenido de interrupción del embarazo en caso de violación”, advirtió Marisol Escudero; “resulta preocupante que no solamente Jalisco, sino otros estados, no están reportando casos donde la Secretaría de Salud les está brindando servicios de interrupción del embarazo en casos de violación”.

Una de las observaciones del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario (GIM) de la Alerta de Violencia contra las Mujeres fue que “los lineamientos para llevar a cabo la interrupción legal del embarazo son ineficaces. La Secretaría de Salud en su Sistema de Información de Salud (SIS) no cuenta con campos para registrar los casos de mujeres que manifiestan resultar embarazadas por violación, lo que implica dificultad de dar seguimiento y atención a estos casos y la necesidad de realizar su registro adecuado”.

Lo anterior es contrario a distintos tratados y compromisos de México en materia de derechos humanos, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

Líneas de acción

Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes

  1. Asegurar que los adolescentes finalicen la educación obligatoria, de manera articulada entre los niveles federal, estatal y municipal
  2. Generar oportunidades laborales para la población adolescente acordes a su edad y en el marco de leyes y convenios, de manera articulada entre los niveles federal, estatal y municipal
  3. Implementar y sostener campañas de comunicación sobre los derechos sexuales y reproductivos, y los servicios amigables, con perspectiva de género, visión intercultural y adaptadas a las etapas de la adolescencia
  4. Promover acciones legislativas estatales para homologar los códigos penales estatales con la normatividad nacional e internacional en sus artículos relativos a violencia y abuso sexuales de menores
  5. Fortalecer las acciones de prevención y atención de la violencia y el abuso sexual en niñas, niños y adolescentes con especial atención en las zonas rurales, indígenas y urbanas marginadas y de contexto migrante
  6. Asegurar la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes con la eliminación de barreras legales, institucionales y culturales
  7. Fortalecer las capacidades y loa espacios de incidencia de los adolescentes y jóvenes para la transformación de normas sociales y culturales sobre el ejercicio de la sexualidad y sus derechos sexuales y reproductivos
  8. Financiar proyectos que apliquen intervenciones basadas en evidencia para reducir factores de riesgo del embarazo en adolescentes
  9. Financiar proyectos de investigación para generar evidencia de modelos efectivos novedosos para el cambio de normas sociales, actitudes y prácticas favorables a la generación de entornos habilitantes en materia de prevención del embarazo en adolescentes
  10. Asegurar las condiciones institucionales para la provisión de toda la gama de métodos anticonceptivos
  11. Garantizar el abasto y la disponibilidad de los métodos anticonceptivos en todas las unidades de salud que atienden a población adolescente
  12. Explorar estrategias novedosas para ofrecer métodos anticonceptivos por medio de diferentes esquemas de provisión
  13. Fortalecer la corresponsabilidad del varón en el ejercicio de la sexualidad y la doble protección en el uso de métodos anticonceptivos
  14. Mejorar, ampliar y adecuar servicios amigables para adolescentes asegurando una atención igualitaria, aceptable, accesible y efectiva según los criterios de la OMS
  15. Promover acciones de mercadeo social en la población adolescente de los servicios disponibles de salud sexual y reproductiva amigables con énfasis en aquellos grupos en condiciones de desventaja social
  16. Prevenir embarazos subsiguientes en madres adolescentes
  17. Fortalecer las capacidades niños y adolescentes para asumir una vida plena
  18. Garantizar procesos permanentes de capacitación y formación sistemática para otorgar al personal docente las condiciones adecuadas en la enseñanza de contenidos de educación integral en sexualidad
  19. Vincular a la escuela con el entorno comunitario y familiar en la promoción de la educación integral en sexualidad y el fomento del liderazgo y ciudadanía adolescente y juvenil

10 a 14 años en 2015 - Primeros 10 estados a nivel nacional

2015 - Primeros 10 en maternidad adolescente

Radiografía de niñas embarazadas

Nacieron en 2005 y una década después estaban en trabajo de parto. Algunas con primaria completa y todas dedicadas al hogar desde que son madres aun siendo niñas. Ellas viven en Guadalajara, Puerto Vallarta, Tequila, La Barca y Tala.

A los 10 años ya son mamás por primera vez y algunas otras ya tienen su segundo hijo. La Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes reconoce que las niñas de 10 a 14 años son víctimas de violencia sexual.

*Programador y Analista

Fuente: Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC) /  Dirección General de Información en Salud