Sabina entona su negación


Ni el abajo firmante ni el Dylan español, pero sí la leyenda viva que maldice y celebra su supervivencia.

Ante un lleno total, Joaquín Sabina tomó esta noche el escenario del Auditorio Telmex para brindar una buena probada de su nueva producción, Lo niego todo.

Desde las 21:15 horas, Guadalajara vivió una velada de taladrante poesía. Al micrófono, la sonrisa de un experto en morder manzanas amargas, recién recuperado de una hernia estomacal.

"¿Cómo han quedado las Chivas, se ha acabado ya?", fueron las primeras palabras del artista, justo después de abrir con la canción homónima a su gira.

"Quiero disculparme por posponer esta gira, pero saben que tengo una mala salud de hierro. Me operaron de una hernia estomacal y tardó en cicatrizar la cicatriz", expresó entre risas.

En las pantallas se mostró una parodia hacia los adjetivos que le ha colgado la prensa a través de tres décadas, con titulares de periódico chuscos.

Qué estoy haciendo aquí, Postdata, Lágrimas de mármol y Las noches de domingo acaban mal le dieron continuidad al recital, dedicado a los amigos ausentes, en especial al escritor Gabriel García Márquez y a Leonard Cohen.

No podía faltar la memoria de Chavela Vargas: "Como en el mundo del arte todo se puede, la doble nacionalidad está más que permitida. Chavela (Vargas) era más mexicana que costarricense. Yo soy tan andaluz como mexicano", expresó en medio de sonoros aplausos.

Acompañado de seis músicos y la corista Mara Barros, Joaquín le dio vuelo a sonados éxitos, como Por el boluevard de los sueños rotos, Ruido y la aclamadísima 19 días y 500 noches.

"¡Que dejen de matar periodistas, carajo!", expresó Sabina en el ocaso del show, mientras entonaba Contigo, para posteriormente cerrar con Pastillas para no soñar.

Aunque sus huesos ya no son los mismos, hay Sabina para rato. Al Flaco de Úbeda aún le quedan blasfemias en el tintero. Claramente, todavía no está interesado en ver lo que sucede desde el balcón.

 

GE