Quinto Patio

En los últimos tiempos quedó claro que los hermanos Valencia (el abogado Gabriel y el diputado Augusto) son difíciles de roer y de marcarles el ritmo. Ambos se defienden de los ataques sin sacarles la vuelta porque son tercos en lo que buscan, y así se defienden. La agrupación Jalisco Cómo Vamos le echó antier a Gabriel la caballada de académicos, expertos y líderes sociales, y aun así no lo convencieron. Fue un diálogo abierto, eso sí.

En la reunión pensaron que podrían presionarlo como a otros políticos, que sí les pesa y cambian de opinión, como el gobernador Aristóteles Sandoval, pero ahora todo mundo se sorprende de no lograr nada y que Gabriel nomás no dé su brazo a torcer. El interés de Valencia es que el Ejecutivo explique claramente por qué no lo incluyó en la terna para elegir fiscal anticorrupción; mientras no ocurra esto, no se desistirá y seguirá la batalla legal. En horas podría saberse si jurídicamente le dieron la razón y si sigue con el sartén por el mango.

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Twitter es escaparate de los enfrentamientos entre políticos. Se mandan mensajes cortos, directos y al momento. Ayer, por ejemplo, el gobernador escribió, textualito: “Me uno al llamado de @cpssaejalisco para eliminar obstáculo jurídico que impide nombrar #FiscalAnticorrupción Esta es una lucha ciudadana, no partidista. Los miembros del partido al que pertenece el diputado, cuyo hermano tiene atorado proceso, deben hacérselo entender, URGENTE”. (Los hermanos son Gabriel y Augusto Valencia, claro).

El diputado Augusto Valencia, obvio, no se quedó en silencio. Le preguntó ayer al gobernador: “Jorge una pregunta seria: ¿Por qué ahora gritas pidiendo que mi hermano se desista de un amparo que busca que se haga lo correcto, y nunca se lo pediste a tu papá para que dejara en paz al Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco? @AristotelesSD”. (Remember con un ¡gulp!).

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Que casi nunca va a su oficina, no tiene asistente y no hay forma de localizar a la regidora de Cañadas de Obregón Catalina Mejía Alvarado. Bueno, ésa es la respuesta que dieron en el ayuntamiento cuando una vecina trató de comunicarse con la edil del PRI para conocer su versión sobre las presuntas agresiones físicas en contra de la activista Emma Juárez García, que derivaron en la presentación de una denuncia penal, una queja y medidas cautelares en la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Pa’ que tome nota el tricolor.

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Además de comer dogos con Meño y tomarse muchas selfis, el precandidato de Morena en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, está realizando asambleas informativas en municipios metropolitanos. Ha hecho presencia en Zapopan, Tlaquepaque, Guadalajara y, ayer, en Tonalá. Como sucede en cada una de sus intervenciones, el diputado federal le dio su repasada a cada ayuntamiento; en esta ocasión al que está en manos del PRI.

“Tenemos municipios que no les alcanza presupuesto, porque tienen gobernantes que administran mal y gastan peor. Por desgracia un mal ejemplo es Tonalá, donde su presupuesto es de mil millones y es el tamaño de la deuda que tiene, porque son mil millones, ni les alcanza para pagar y ya no pueden renegociar por ley”, apuntó el empresario farmacéutico. ¿Lo diría por Vizcarra, Mateos, Arana o Chávez? ¿O todos juntos?

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Como cada tres años, previo a las elecciones, se reúnen autoridades estatales, electorales, fracciones parlamentarias locales y presidentes de los partidos políticos para llegar a acuerdos. Como ayer, que se realizó la (de nombre largo) primera reunión de coordinación de acciones en el marco del proceso electoral concurrente de 2018 en Jalisco.

En un ambiente de primeros chanclazos verbales en las precampañas, acordaron algo que, vaticinamos, poco cumplirán: que el proceso legal se desarrolle “con civilidad y respeto institucional”. Tomamos nota de que estuvieron, mirándose entre sí, hasta tirándose abrazos de políticos, los presidentes de ocho partidos. To-dos va-ro-nes, observó una vecina del Quinto Patio preocupada por la paridad de género y no discriminación.

qp@ntrguadalajara.com

JJ/I