Las políticas financieras del sector público

Hace unos días, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público entregó al Congreso de la Unión los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al cuarto trimestre de 2017. En estos informes se reportan las políticas financieras del sector público, sus resultados y las expectativas de la economía mexicana. Particularmente, en estos días, los resultados reportados han sido festejados por varios funcionarios públicos.

Los resultados sugieren que ha habido mejoras en las finanzas públicas. Los informes indican que en 2017: 1) el balance primario del gobierno federal, aquel que no considera intereses de deuda, registró un superávit equivalente a 1.4 por ciento del PIB; 2) la deuda pública se redujo del 48.2 al 46.5 por ciento del PIB; y 3) los ingresos presupuestarios fueron mayores a los previstos en 586.2 mil millones de pesos.

Estos resultados parecen positivos; sin embargo, deben matizarse. Esto debe hacerse porque las cifras muestran que: 1) los ingresos presupuestarios se redujeron en 3.7 por ciento; 2) los ingresos provenientes de las importaciones, el IVA, el IEPS y Pemex se redujeron, respectivamente, en 2.4, 2.8, 15.7 y 23.6 por ciento; y 3) los ingresos tributarios provenientes del sistema-renta se incrementaron en 4.3 por ciento.

Las cifras también muestran que el año pasado: 1) el gasto neto presupuestario del sector público se redujo 8.7 por ciento; 2) el gasto primario, aquel que no considera el pago de intereses por deuda, se redujo 10.2 por ciento; 3) los costos financieros y de deuda pública crecieron 6.3 por ciento; y 4) los gastos destinados a empresas productivas del Estado y, en particular, a Pemex se redujeron en 13.4 y 27.3 por ciento. 

El análisis muestra que los esfuerzos fiscales no fueron repartidos equitativamente en la economía.  Los resultados se sustentaron en aumentos de las cargas fiscales de los contribuyentes cautivos, en reducciones de los gastos de inversión y productivos y en los remanentes de operación del Banco de México. De hecho, las reducciones de la deuda parecen haberse financiado con los recursos del Banxico.

En mi opinión, las políticas financieras debieran ajustar los ingresos y gastos del sector público de manera equitativa. Por tanto, las políticas debieran reducir el gasto corriente del gobierno, aumentar la base tributaria, optimizar la asignación de sus recursos y evitar la dependencia del sector en ingresos no recurrentes.

Si no fuera así, las políticas podrían acentuar la vulnerabilidad de las finanzas públicas y reducir las oportunidades de desarrollo del país.

JJ/I