Se quema de jalón 10% de La Primavera, ¿quién cuida?

Para variar, La Primavera se quemó otra vez en una de las zonas presionadas por actividades agrícolas y de extracción geológica en la parte de Tala. Lo que todos escuchamos una y otra vez por parte de las autoridades ambientales fue que el fuerte viento propagó las llamas y de un momento a otro, a pesar de la coordinación, la tecnología y la capacidad de desplegar cuatro aeronaves y 500 elementos, se salió de control alcanzando una de las zonas más altas y conservadas del bosque, el cerro de San Miguel.

¿Habrán sido tan adversas las condiciones atmosféricas para que un cerillazo, como se presume que inició el fuego, generara un desastroso incendio que abarcó 3 mil 78 hectáreas forestales? Según las autoridades sí; según los elementos de combate, no precisamente.

El fuego se reportó inicialmente a las 15:03 horas del martes y los primeros en llegar fueron los brigadistas del OPD La Primavera, de Tala y Zapopan, en ese orden. A pesar de que se estaba dando aviso de que el siniestro comenzó en la interfaz de los cultivos y la zona de protección, sólo estos elementos estuvieron combatiendo y después se incorporaron los del gobierno del estado.

Los brigadistas de estas corporaciones, como siempre, le entraron y pidieron refuerzos, así que se incorporaron bomberos de Zapopan y también trataron de combatir la tarde del martes. Fue hasta la noche que se empezaron a encender en serio las alarmas y, el miércoles, que seguía fuera de control, se dimensionó el tamaño del caso.

Para los brigadistas forestales que fueron los primeros en llegar, el gobierno del estado entró tarde, quizá minimizó las llamas que efectivamente se propagaron rápido por relieve en pendiente que permitía a las llamas un fácil acceso a la vegetación. Según varios de quienes les tocó atender al inicio, por haber iniciado en plena tarde y en una zona que ya se conocen sus características de riesgo, el combate debió ser agresivo y veloz, no haberlo hecho costó que las llamas avanzaran hasta una de las torres de vigilancia contra incendios, donde también se instaló una de las nuevas cámaras robotizadas de alerta temprana.

En rueda de prensa, integrantes de la Semadet defendieron el funcionamiento de las cámaras y se dijo que ellas avisaron del inicio del fuego, que habían arrojado datos sobre la ubicación aunque no eran capaces de entregar imágenes de quiénes estuvieron en la zona y pudieron generarlo. Ni siquiera con esta tecnología y el conocimiento previo de cómo se comportan las llamas en cada zona de La Primavera (porque para eso se pagaron 120 mil pesos en un Plan Estatal de Manejo de Fuego), se pudo evitar un saldo tan voraz como éste.

Lo peor es que una vez consumado, se sigue prometiendo lo mismo y ni siquiera porque está el bosque en llamas se dejan a un lado los intereses particulares de quienes representan a las diferentes autoridades ambientales para ponerse de acuerdo en un fin común: apagar el fuego en La Primavera.

Esto porque en rueda de prensa no faltaron las contradicciones entre funcionarios de la Semadet y Zapopan sobre la aplicación de una veda a los predios forestales incendiados. Por una parte, Zapopan insistía en que las zonas quemadas el año pasado todavía no tenían la veda de 20 años mientras Semadet argumentaba que sí; de hecho, la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable indica que todo terreno forestal quemado se veda por 20 años para evitar cambios de uso de suelo, sin decretos de por medio. El bosque dejó de ser importante para que cada quien buscara un espacio en notas de los reporteros presentes.

Lo ocurrido esta semana demuestra varias cosas: no hay una coordinación de nivel entre corporaciones y tampoco planeación preventiva que funcione en materia de fuego en bosques. En La Primavera las pruebas.

vmc@ntrguadalajara.com

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