Una noche fantástica con Katy Perry

(Foto: Grisel Pajarito)

Con un espectáculo impresionante lleno de escenografías coloridas, efectos visuales, una pantalla de Led gigante en forma de ojo y vestuarios sacados historietas fantásticas, anoche Katy Perry presentó su Witness The Tour, ante el público tapatío que abarrotó la Arena VFG.

Una veintena de canciones, marionetas gigantes, bailarinas, un escenario a desniveles que subía y bajaba, según se necesitará, y hasta un tiburón muy fiestero fueron parte del show, donde el encanto, la voz y la belleza de Katy dejó a todos eufóricos.

Ante una asistencia de 11, 900 personas, Katy Perry dio muestra una vez más de una espectacular producción, donde lo mismo voló por el cielo de la Arena que desapareció en unos labios enormes y una mano gigante, siempre bajo la “mirada” de un ojo de grandes dimensiones que fue su escenografía central.

Una pasarela en forma de “S” que cruzaba el área central del inmueble permitió a la artista tener un mejor contacto con sus seguidores, muchos de los cuales eran menores acompañados de sus padres o jóvenes con gorros, luces o vestimenta llamativa, típica de la cantante.

La noche se inició, luego de que la cantante CYN, quien abrió el concierto, concluyó su participación y a las 21:30 horas, Katy Perry apareció enfundada en un traje dorado y acompañada de un cuerpo de bailarinas que emulaban ser personajes del poker.

La cantante californiana apareció desde el interior del enorme ojo a bordo de una estructura en forma de estrella que descendió desde lo alto, interpretando el tema de “In the space”.

De ahí en adelante presentó una serie de elementos vistosos como unos cubos gigantes para dar paso al tema de “Roulette”, y seguir ante la euforia del público con “Dark Horse” .

Hombres gigantes con cabeza de televisión formaron parte del tema “Chained to the rytm”, para luego lanzar el primer saludo de la noche en español al auditorio, con un “Hola México, como están, no puedo oir!.

Mientras el escenario se vestía de colores celeste y rosa para interpretar su éxito de “Teenage Dream” a bordo de una barra amarilla que se elevó al centro del escenario.

Para cada uno de sus temas, como “Hot N Cold”, la intérpete desplegó toda una serie de efectos que no dejaron de impresionar a su público, que la acompañó cantando y bailando toda la noche, en especial con los temas de antaño de “Last Friday Night”, “California Gurls”, donde no faltaron los flamingos rosas.

Reconociendo que no sabía hablar mucho español, Katy Perry dijo conocer algunas palabras como “mole”, “cállate” y “viva México, cabrones”, presentando además al tiburón azul que hizo famoso durante su presentación en el Súper Bowl.

Sólo ella puede comportarse como una sexy, pero infantil mujeres que toca el piano con un tiburón, que reclama la piñata que le regalaron sin dulces y que se cuela la bandera de México que le regalaron.

“Déja Vu”, “Tsunami”, “Bon Apetit” y “I kissed a girl” formaron parte de su repertorio, que interpretó bajo rosas enormes colocadas en el escenario central y pasarela, o a bordo de planetas gigantes volando por el cielo.

La cantante dijo que tiene una gran conexión con México desde hace 10 años y que son el público más entregado y que lo agradecía.

El espectáculo visual y lleno de luces led continúo por espacio de dos horas en las que la cantante cambió varias veces su vestuario e invitó a uno de sus seguidores, a Toño Báez, a jugar basquetbol con el tema de “Swish Swish” y como él encestó 2, se ganó una selfie con la cantante.

La noche parecía terminar con “Roar”, con la cual quizó despedirse de su público, pero éste la hizo regresar con “Pendulum”.

Después, Katy Perry se elejó volando por los cielos para cerrar con broche de oro, con una fiesta de papelitos con “Fireworks”, desapareciendo entre una mano gigantesca.

FV