Autómatas, trabajadores en tiendas minoristas

LOWEROBOTS. Éstas máquinas inteligentes tienen la capacidad de desplazarse autónomamente por las tiendas y comunicarse entre ellos. Los clientes pueden hablarles y los robots acompañarlos hasta donde quieran ir. (Foto: Especial)

Los errores de inventario en todo el mundo podrían suponer pérdidas de hasta 1.5 billones de euros al año. Se trata de un simple error con enormes consecuencias. Para evitar estas pérdidas el joven Marco Mascorro cree que la solución podría estar en la robótica. A través de su empresa, Fellow Robots, comercializa autómatas capaces de llevar al día el estado del inventario de los negocios minoristas. Gracias a esta propuesta Mascorro ha sido elegido por MIT Technology Review en español como uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 Latinoamérica 2017.

 Sus máquinas inteligentes son capaces de desplazarse autónomamente por las tiendas, comunicarse entre ellos, controlar las existencias en tienda con visión artificial, transmitir la información a los dispositivos de los trabajadores y controlar que todos los productos en venta están disponibles y dónde se encuentran. Pero además de controlar cada producto, los lowerobots (como Mascorro ha bautizado a sus autómatas) también tienen funciones de atención al público.

“En un solo clic los clientes pueden consultar, por pantalla, verbalmente o por imagen, la disponibilidad de los productos y el robot les acompaña hasta donde están ubicados. Son robots de servicio con tecnologías y sensores muy avanzados y muy diferentes a los que se utilizan en el área industrial”, explica el joven ingeniero. Y gracias a su inteligencia artificial las máquinas van aprendiendo de cada experiencia para mejorar su rendimiento. “Es un gran paso en robótica”, añade.

Dentro de su aventura empresarial, Mascorro dirigió sus esfuerzos a aplicar la robótica a sectores no industriales, como el comercio minorista. Así fue como hace tres años entró en contacto con la empresa LOWE, una de las principales empresas de grandes superficies de ferretería y complementos de hogar, y que da nombre a los primeros modelos de la compañía.

La asociación con esta compañía le dio la oportunidad de salir del laboratorio y enfrentarse a los problemas de implementación a los que se enfrenta una solución tecnológica como la suya. Además de los retos técnicos, los hay de carácter humano, en forma de rechazo a los trabajadores robóticos. Para superar esta barrera, Mascorro prestó una gran atención al diseño de su aspecto, buscando hacerlo agradable y funcional para los usuarios, pero al mismo tiempo evitar una forma demasiado antropomorfa que pudiera generar rechazo.

La compañía –aún en fase de startup– cuenta ya con un equipo de 20 personas, principalmente ingenieros dedicados a la innovación y mejora del producto. Su creador detalla: “El problema que intentamos solucionar es difícil de resolver y muy específico, lo que requiere que desarrollemos nuestra propia tecnología desde cero”. De momento, su esfuerzo ya ha conseguido el reconocimiento de la revista Forbes, que ha incluido a Mascorro entre los 30 jóvenes menores de 30 más prometedores del sector industrial. La lista de empresas con las que colaboran está aumentando, no solo en EU, sino también en países como Japón, con la colaboración de los grandes almacenes Yamada Denki.

“Se trata de un proyecto maduro, que resuelve un problema de gran importancia económica como es el de controlar el inventario”, afirma el cofundador de MakerMex y ACELAB Automatización, Juan Carlos Orozco. Este miembro del jurado de Innovadores menores de 35 Latinoamérica considera que el proyecto “tiene un gran potencial para generar un gran impacto económico, y es altamente probable que pueda ser utilizado por grandes multinacionales”.

El impulso

En el pasado, Mascorro había dado a conocer que sus modelos a seguir han sido varios. “He tenido diferentes inspiradores a lo largo de mi vida; admiro a personas como Elon Musk, quien fundó Tesla Motors y SpaceX, o Stephen Wozniak, de Apple. Ellos son líderes en lo que hacen. También, en su momento, Steve Jobs y cuando era chiquito tenía gente alrededor de mí que me inspiraba o motivaba, como familiares o algún profesor”

En alguna ocasión fue cuestionado sobre la razón de haber llevado su proyecto hasta Silicon Valley. “Es un ecosistema único, aquí encuentras todas las herramientas que necesitas para que tu empresa crezca; por ejemplo, tienes capital, innovación, talento y la mentalidad de intentar cosas nuevas sin importar si fracasas una y otra vez hasta alcanzar el éxito. Esta manera de pensar detona ideas y atrae talento; por eso es el lugar más innovador del mundo”.

Su historia

De niño, le gustaba desarmar y componer aparatos. Hoy, a sus 31 años, arma robots. El viaje de Marco Mascorro, para dar con este producto, empezó en su etapa académica cuando visitó Alemania y aprendió con los robots industriales en BMW. También pasó por Rolls-Royce y MINI. Vivió de cerca el desastre nuclear de Japón en 2011, acontecimiento que lo inspiró en un modelo capaz de medir la radiación. De Asia viajó a Estados Unidos para dar clases en Singularity University, donde consolidó sus ideas para fundar Fellow Robots en Silicon Valley. Es la empresa creadora de OSHbot, el robot asistente de las ferreterías de California.

Allí en la Singularity University fue profesor ayudante de robótica y tuvo la oportunidad de conocer al que es hoy su socio, el exastronauta y profesor de robótica Dan Barry. Con su apoyo, Marco creó hace cinco años la empresa Fellow Robots. Redacción

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FRASE

“Son robots de servicio con tecnologías y sensores muy avanzados y muy diferentes a los que se utilizan en el área industrial. Es un gran paso en la robótica”
Marco Mascorro, creador de Fellow Robots

“Tiene un gran potencial para generar un gran impacto económico, y es altamente probable que pueda ser utilizado por grandes multinacionales”
Juan Carlos Orozco, cofundador de MakerMex

JJ/I