Escondido, pero en medio de la calle del Centro de la ciudad, el Ex Convento de Santa Teresa volvió a tener una cara amable y abierta para los tapatíos. Lo que solía ser un restaurante, un cuartel militar y antes, mucho antes, un convento, ahora será un salón de eventos recién restaurados, de hecho todavía con olor a nuevo, que conserva su esencia histórica.
El espacio fue restaurado por una asociación privada, el Grupo Padilla Jiménez, y será administrado por ellos, destinado a actividades culturales y estarán abierto para eventos sociales, como bodas, quince años y conferencias, por mencionar algunos.
“Queremos darle vida al Centro de Guadalajara ahora que está un poco abandonado en esta época”, dijo en entrevista Celina Jiménez, una de las coordinadoras de la asociación. “Hace más de año y medio que comenzamos con el proyecto de revitalizarlo, es un edificio precioso con mucha historia que queremos conservar”.
El Grupo Padilla Jiménez ofreció anoche un evento exclusivo para la inauguración del espacio. Jiménez dijo que trabajaron de la mano con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y que aunque hubiera grandes daños en los materiales originales del edificio, como los arcos de la cantera y la cerámica de su estructura, buscaron conservar su esencia.
Autoridades del estado, del ayuntamiento y del clero representado por el padre Tomás de Híjar, así como la presidente del Consejo del Ex Convento Santa Teresa, Rebeca Padilla Jiménez, asistieron a la inauguración y recordaron la importancia de devolverle la vida a estos edificios históricos que pueden darle otra cara al Centro de la ciudad. Su historia data de 1695 cuando comenzó a gestarse en el seno de la orden Carmelitas descalzas, en su momento se le apodó El Mesón de la Virgen, y tiene una historia relacionada con la virgen de Zapopan. Fue arrebatado por los Cristeros en su momento y después formó parte de la propiedad privada de un extranjero que habitaba en la ciudad.
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