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Dime, ‘Vaquero’

El título no es ninguna insinuación y seguro es una frase que se la han repetido infinidad de veces, pero es que lo que hace El Vaquero Navarrete en acción es digno hablarlo en esta ocasión, con un título que se note.

Pues tenemos a un joven de 24 años, que muchos pensaron que sería carne de cañón para Isaac Dogboe, un fiero ghanés que noqueó a Jessie Magdaleno para quitarle el cinto de peso supergallo de la Organización Mundial de Boxeo.

Pero cuál fue la sorpresa, que no fue carne, fue una auténtica bala, porque castigó en todo el cuerpo (donde es legalmente permitido) y dio un golpe de autoridad para convertirse en campeón.

Calladito, calladito, como son todos los Vaqueros (es que así conocen a su padre y a sus hermanos que boxean) se hizo de una reputación mundial al vencer a un hombre poderoso e invicto.

Navarrete hizo algo que Magdaleno no hizo, pelearle a la distancia a Dogboe. Y sin duda le fue sencillo porque es más alto, pero lo hizo sin desesperarse cuando el ghanés se le echaba encima, como cochecito de tracción y con mucho poder en las manos.

No sólo una, sino dos veces.

El 11 de mayo hizo una mejor demostración de sus dotes. Peleó a la distancia y utilizó la misma presión de ataque de Dogboe para pescarlo con los golpes precisos y fuertes, que seguro el ghanés sintió más fuertes porque prácticamente chocó con los golpes de Navarrete.

La clave de lo hecho por el Vaquero fue el combo de las tres P: paciencia, potencia y precisión.

Paciencia para mantener la calma y su plan de ataque a pesar de que Dogboe lo abrazara o le conectara golpes de poder al cuerpo, porque sabía que él podía con eso y más, para reponerse del ataque y golpear con más fuerza.

Potencia, sí recibió golpes poderosos pero los suyos llevaba más fuerza y al final, eso terminó por doblegar a Dogboe.

Además, finalmente pero no menos importante, precisión. Un golpe con fuerza sin dirección no causa daño, pero un golpe con la fuerza adecuada y una ruta bien trazada, terminan por lastimar y doblegar a cualquiera.

Lus upper cuts fueron los que más lastimaron a Dogboe, pero no sólo fue el poder, fue la buena colocación del golpe y la repetición del castigo, porque al final, el triunfo llegó para Navarrete antes de que se acabara el round 12.

Y así es como se gana un cinto y una buena reputación. Habrá que ver cómo evoluciona este campeón para seguir en ese estatus.

@AleczTrujillo

JJ/I