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Campañas y rendición de cuentas

¿Sabe cómo se le llama al proceso en el que una mamá le pide a su hijo que le explique por qué trajo menos cambio del que ella esperaba, cuando regresó de la tienda, a la que lo envió a comprar algunas cosas que le hacían falta? Rendir cuentas. Y es lo mismo que cuando el maestro albañil le pide a su ayudante que le diga cuánto costó cada uno de los materiales que le mandó comprar en la tlapalería. Esa expresión que no parece ser parte del lenguaje común de la población, pero se practica de manera muy cotidiana. 

¿Para qué sirve rendir cuentas? Para confrontar los resultados obtenidos con los esperados, y aclarar las diferencias, de manera que no haya dudas, y se recupere la confianza en quien las presenta, si es el caso, o se le castigue y se le haga reparar el daño, si es lo que corresponde hacer. 

Como podemos ver, la rendición de cuentas es una acción muy importante y necesaria, y esto es así, tanto en los asuntos privados, como en los públicos, aunque por sus repercusiones probablemente sea más importante en los segundos, aunque es poco usual que se lleven a cabo, debido a lo complejo de analizar los resultados de alguien que ejerce una función pública, y realizarla no está fácilmente al alcance de toda la ciudanía. 

Sin embargo, dicen los teóricos que en una democracia la rendición de cuentas más asequible son las elecciones, en las que se puede refrendar el encargo a quienes han sabido responder a la confianza que les depositó el electorado o, en caso contrario, se le puede dar el voto a una alternativa que resulte más convincente. 

Y justamente está por arrancar el periodo electoral, tanto a nivel nacional como estatal y municipal, así que el electorado tiene una buena oportunidad de hacer un balance y ajustar cuentas con quienes actualmente tienen un puesto de elección popular. 

En particular, debido a mi labor, estoy muy al pendiente del trabajo que se lleva a cabo en el Poder Legislativo de Jalisco, es decir, de lo que hacen o dejan de hacer los diputados y diputadas locales, y considero que hay un tema en el que nos quedaron a deber, que es en lo referente al control de la corrupción. 

Hace más de un año, por iniciativa de la ciudadanía, se llevaron a cabo una serie de mesas de trabajo en el Congreso de Jalisco, con el fin de aportar información y propuestas que ayudaran a corregir algunas deficiencias de nuestro Sistema Estatal Anticorrupción. A esa iniciativa se le conoce como la Reforma 2.0. 

Una vez que terminó el periodo de realización de las mesas, el compromiso fue que se elaboraría un documento que recogería los aportes, para utilizarlo como base para continuar la discusión en torno a los ajustes que son necesarios para que el control de la corrupción sea efectivo. Sin embargo, esa propuesta se quedó en la congeladora, como se dice coloquialmente, cuando algún asunto no tiene avances en el Congreso. 

Sobre esta situación, quienes tenían más incidencia en el proceso, la diputada Mirza Flores, que tenía la encomienda de elaborar el documento, y su coordinador de bancada, Salvador Caro, que contaba con la mayoría de los votos para hacer que el asunto se resolviera, no han rendido cuentas a la ciudadanía de su falta de resultados al respecto. Y en el ínter, el Congreso asignó tres puestos en el Consejo de la Judicatura, violando la ley, entre otros asuntos que se hubieran podido prevenir si ya estuviera aprobada la Reforma 2.0. 

Así que, en estas elecciones conviene cobrarles las cuentas pendientes a quienes pudiendo hacer más no lo hicieron y con su acción y omisión beneficiaron a quienes no debían, y negarles nuestros votos. 

protagoras_xxi@yahoo.com.mx 

Twitter: @albayardo

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