El año de ensueño que vive el beisbol mexicano, en el que ha conquistado éxitos a nivel absoluto, se fraguó gracias a un trabajo en el que se fortaleció en lo deportivo, pero que también se laboró para crecer como marca.
La pelota local vivió su primer gran victoria cuando en el Clásico Mundial, en marzo pasado, obtuvo el primer tercer lugar de su historia en el torneo de selecciones más importante del mundo, y la primera medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y el Caribe, en San Salvador 2023.
En el Clásico, el país vivió una euforia nunca antes vista por el beisbol, con millones de aficionados reunidos en sus casas y bares para ver a la novena tricolor. Tan sólo el partido ante Japón, la Semifinal, tuvo a 5.3 millones de personas enfrente de una televisión, más 2.2 millones que lo vieron por la página de Internet de la tenedora de los derechos de retransmisión.
Estos números históricos se suman a los que se viven en los parques de pelota de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), a los cuales asistieron 4.3 millones a los estadios en 2022, además de una audiencia en televisión de 59.8 millones de personas.
“A mi parecer lo que ha pasado es que ahora se sigue una sola línea. Cuando se toma una decisión pasa a la federación de beisbol, para las gestiones, y luego va a la LMB, para temas deportivos. Antes pasaba por tres o cuatro opiniones”, explicó el gerente general de las selecciones mexicanas, Patricio Pérez.
El ejecutivo, encargado desde los Juegos Olímpicos Tokio 2020 de los representativos del país de la Sub-18 a la absoluta, recordó que para la justa en la nación asiática el Comité de Selecciones Nacionales, en el que se toman las principales decisiones de los combinados, tenía más de los dos integrantes de ahora.
En aquel grupo de trabajo opinaba la extinta Oficina de Presidencia para el Desarrollo y Promoción del Beisbol y la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, como representantes del gobierno de México, la LMB, el circuito de invierno, la Liga Mexicana del Pacífico, y la federación.
Tantos tomadores de decisiones generaron un fracaso en el debut olímpico de México en el beisbol, al no sumar victorias.
CAMBIOS
A partir del Clásico, el Comité se redujo a la LMB y la Federación, que designaron como la cabeza del grupo de trabajo al ex lanzador ligamayorista Rodrigo López como gerente sólo para ese torneo; el antiguo pitcher se apoyó en Pérez, quien jugó un papel secundario y volvió a tomar protagonismo para San Salvador.
Con la LMB y la federación trabajando juntas y en la misma sintonía, se logró que los clubes de la competición prestaran a sus mejores peloteros para conquistar el histórico metal dorado en los Juegos Centroamericanos y el Caribe.
En la parte de industria, las claves han sido poner a los aficionados primero, a los que se les dan experiencias en los estadios y un entorno seguro, diferente al que se vive en los inmuebles del deporte más popular del país, el fútbol, en los que cada fin de semana se suscitan hechos violentos.
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