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'El mundo no ha evolucionado mucho'

'El mundo no ha evolucionado mucho'

Hoy se cumplen 40 años de que el mítico escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986) abandonó este mundo, un mundo que “no ha evolucionado mucho” y en el que sus libros siguen vigentes, pues el viejo caciquismo del emblemático personaje Pedro Páramo vive en figuras políticas como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura su hijo, el cineasta Juan Carlos Rulfo.

Para el documentalista, la ocupación de los territorios y la hambruna en Gaza son ejemplo de la “putrefacción del sistema” y de cómo “estamos transitando hacia momentos más primitivos” que los que su padre vivió en los años 30, una época en la que Rulfo perdió a miembros de su familia a causa de la violencia de la Guerra Cristera (1926-1929).

“No puedes creer que el mundo no ha evolucionado, que la política, la ONU y todas estas estructuras gubernamentales en distintos países estén yendo en reversa”, afirma el director de ‘Del olvido al no me acuerdo’ (1999).

Sin embargo, explica que, desde la oscuridad de este “realismo moderno”, obras como ‘Pedro Páramo’ (1955) –escritas desde la genialidad rulfiana de “saber escuchar al otro y contemplar sus silencios”–son una clase maestra para las nuevas generaciones, pues describen en detalle “la intimidad del poder y el despojo”.

“Lo que hace mi padre es que te ayuda a escuchar, a entender formas de hablar, de decir y de pensar, y a comprender a ese México que, en esencia, es el mismo de hace 40 años”, sostiene al repasar los recovecos de la memoria de Rulfo en San Gabriel, Apulco y Sayula, localidades del estado de Jalisco donde el escritor y fotógrafo encontró la inspiración para su obra admirada por autores como Mario Vargas Llosa.

Asimismo, destaca que es en ‘Pedro Páramo’ y en los cuentos de ‘El llano en llamas’ (1953), las dos únicas piezas de ficción de Rulfo, donde habitan esos personajes atemporales que permiten a las nuevas generaciones acercarse al México oculto por “la simplificación o lo violento de la estructura de la información actual”.

Y es que, para su hijo de 61 años, el mayor aporte del ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1983) fue detectar los momentos precisos en los que hay que “guardar silencio y aprender a ver” las historias que poseen “un lenguaje mucho más rico y complejo”, las cuales, afirma, “se encuentran en los pueblos”, pero también en la cotidianidad urbana del transporte público.

El legado de Juan Rulfo, quien hoy tendría 108 años, está en las páginas de sus libros, que revolucionaron la literatura mexicana del siglo 20, pero también en su acervo fotográfico, de mapas del mundo y de música sacra, el cual está resguardado en su biblioteca personal, ubicada en la casa de su difunta esposa, Clara Aparicio Rulfo (1948-1986).

Sobre este repositorio que Rulfo actualizaba, migraba y remasterizaba, su hijo cuenta que está siendo organizado por la familia a una velocidad tan lenta que resulta “casi rulfiana”, por lo que el material atesorado del autor aún no tiene un destino fijo.

Además, confiesa que tiene pensado hacer una “exposición transmedia” para reunir “todas esas posibilidades de la realidad mexicana”.

Aunque asegura que no lo hará en el marco de este aniversario luctuoso, ya que prefiere recordarlo en su fecha de nacimiento, el 16 de mayo de 1917.

 

jl/I