Personas investigadoras del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y de la Universidad de Colima informaron que la industria del fitness en México crece a paso acelerado, se expande y se afianza como un actor relevante en la salud pública; sin embargo, su auge no ha sido suficiente para revertir los principales indicadores de obesidad, diabetes e hipertensión.
La séptima Encuesta Mexicana de Tendencias Fitness 2026, elaborada por más de 20 investigadores de siete universidades del país, reveló que la industria ha crecido más de 60 por ciento en los últimos cinco años con más de 20 mil gimnasios, 7 millones de usuarios y una derrama anual superior a 60 mil millones de pesos.
Pese a ello explicaron que el ejercicio sigue siendo una pieza del rompecabezas sanitario nacional en el que es necesario sumar políticas integrales de nutrición y prevención
De acuerdo con las y los investigadores, la principal tendencia fitness en México es el ejercicio para el control del peso corporal; además, los gimnasios comerciales multiuso, espacios amplios, de bajo costo y con equipamiento variado se han convertido en la opción predominante para millones de usuarios que buscan accesibilidad más que personalización.
“La tendencia número uno sigue siendo, desde la primera edición de la encuesta, el ejercicio para el control del peso corporal, lo que revela que hay interés de la población por acceder a un estado de salud óptimo, pero también revela que sigue siendo un problema el tema de la obesidad y sus consecuencias o enfermedades derivadas”, subrayó la investigadora y profesora de la Universidad de Colima, Ciria Margarita Salazar.
Otro de los hallazgos de la encuesta fue que la contratación de profesionales graduados en actividad física o carreras afines se ubica por primera vez entre las 10 principales tendencias, lo que apunta a una mayor profesionalización del sector.
Además, arrojó que aunque los últimos datos oficiales muestran una ligera reducción en el sobrepeso, los nuevos casos de diabetes e hipertensión continúan al alza, por lo que se resaltó que aunque la actividad física contribuye, es necesario la aplicación de una estrategia integral con políticas guiadas a la alimentación saludable.
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