El exembajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez, advirtió que la relación bilateral atraviesa una coyuntura compleja, marcada por tensiones crecientes, acusaciones públicas y presiones mutuas entre ambos gobiernos.
El diplomático señaló que uno de los principales problemas es que tanto México como Estados Unidos están reaccionando públicamente y en tiempo real a cada episodio, lo que trasladó las diferencias políticas y de seguridad al terreno mediático. Consideró que temas de esta naturaleza requieren diálogo directo, discreto y permanente entre las agencias de ambos países para evitar una escalada mayor.
Afirmó que existe una presión concertada y coordinada del gobierno estadounidense sobre México, después de la respuesta mexicana a las solicitudes de detención provisional con fines de extradición contra funcionarios señalados por autoridades de Estados Unidos.
A su juicio, el gobierno mexicano debió limitarse a reconocer la gravedad de las acusaciones y garantizar que actuaría conforme a la ley, sin emitir declaraciones adicionales que pudieran alimentar el conflicto político y diplomático.
El exembajador alertó que la relación bilateral podría deteriorarse rápidamente si no se construyen mecanismos de diálogo efectivos, en materia de seguridad, donde las tensiones pueden pasar de la cooperación a una crisis en muy poco tiempo.
Sobre la posible investigación y eventual cierre de consulados mexicanos en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez consideró que sería un hecho grave y prácticamente sin precedentes, con afectaciones directas para las comunidades mexicanas que dependen de la red consular. Señaló además que las acusaciones sobre supuesta intervención política de funcionarios consulares mexicanos en territorio estadounidense representan un asunto delicado que debe atender la Cancillería.
Respecto a las solicitudes de extradición promovidas por Estados Unidos contra políticos mexicanos presuntamente ligados al narcotráfico, el exdiplomático reconoció que el país enfrenta un problema profundo de infiltración del crimen organizado dentro de las estructuras del Estado.
Aunque defendió la necesidad de respetar el debido proceso y la soberanía nacional, advirtió que las señales enviadas por el gobierno mexicano han sido interpretadas en Estados Unidos como una falta de disposición para atender con seriedad las acusaciones.
El exembajador también planteó la necesidad de un encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente estadounidense Donald Trump, con el objetivo de reducir las tensiones y reconstruir canales de comunicación política de alto nivel.
GR









