Dos goles de Harry Kane, uno de Jude Bellingham y otro de Marcus Rashford, en el tramo final, acabaron con la resistencia de una meritoria selección croata que igualó en dos ocasiones la desventaja, pero claudicó víctima de sus errores frente a un conjunto inglés que ve reforzada su condición de aspirante al título.
No puede haber guion escrito en los Inglaterra-Croacia, que desde aquella semifinal de 2018, ofrecen un espectáculo de intercambio de golpes en el que lo inesperado gana siempre terreno a las táctica.
Porque inesperado es que el primer error de bulto lo cometa el más experimentado. Y es que no pudo ser más cruel con Luka Modric el comienzo de la que será la Copa del Mundo de su despedida. El jugador de los cinco Mundiales, quedó señalado por un error infantil que despejó el camino inglés.
No había pasado nada en nueve minutos, hasta que el capitán croata, en vez de atacar el balón para sacarlo de su área, esperó el bote, perdió de vista al rival e impactó en la pierna de Noni Madueke, que vio la ocasión de robarle la pelota.
Penalti y gol para Harry Kane, pero a la segunda, que el primer lanzamiento lo adivinó Dominik Livakovic. Revisado en el VAR, el delantero del Bayern gozó de una nueva oportunidad por haberse adelantado el meta croata. Repitió a su lado derecho y Livakovic eligió el contrario.
Inglaterra se encontró con el mejor escenario posible, pudo explotar la velocidad por la derecha de Noni Madueke, titular en detrimento de Bukayo Saka, y dar espacio a Jude Bellingham para que el madridista exhibiese su poderoso despliegue por todo el campo. Pareció tener el escenario controlado.
Pero no es buen negocio confiarse ante una selección croata, porque es difícil que se dé por vencida. Le bastó un desajuste defensivo para empatar con un gran disparo de Martin Baturina desde fuera del área (m.36).
Y, al contrario, tampoco se puede perder de vista a Kane, el goleador implacable que, como en el córner del minuto 42, se hizo invisible para la defensa croata y remató solo de cabeza, tras irrumpir por el centro del área.
Para cualquier equipo hubiese sido la sentencia. Hubiese capeado el temporal para recomponerse en el entretiempo. Pero no para los Vatreni. De nuevo a la carga, otra vez con una jugada de calidad, que comenzó con un pase filtrado al área de Mario Pasalic, siguió con una genial asistencia hacia atrás de Ivan Perisic y lo culminó de volea Petar Musa, en el último aliento de la primera mitad (45+5).
Del intercambio de golpes, sin embargo, salió victoriosa en esta ocasión el conjunto inglés, que volvió a explotar la debilidad por la izquierda de los croatas, por donde Bellingham se plantó en el área para batir de Livakovic con un disparo cruzado, nada comenzar el segundo tiempo.
Un duro golpe para la selección croata que sobrevivió en el posterior cuarto de hora gracias a la portentosa, el meta que no quiso el Girona, que hizo media docena de paradas casi imposibles, en pleno desconcierto defensivo de sus compañeros.
Sin Modric desde el minuto 58, no hubo más respuesta croata. Inglaterra se fue sintiendo cómoda con el control del juego, aumentó la ventaja por medio de Marcus Rashford, 12 minutos después de entrar en el campo, y aseguró más que tres puntos. Comprobó que su propuesta es válida y que tiene argumentos para pensar en llegar lejos.
GR









