El director ejecutivo de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, afirmó que los casos de corrupción en México se han acumulado desde administraciones anteriores y que las autoridades suelen actuar únicamente cuando los implicados pierden la protección política.
Al referirse al caso de Hilda Lozoya Austin, señaló que su aparición en las investigaciones confirma que la Fiscalía General de la República no procedió en su momento contra todos los posibles responsables. Consideró que los expedientes se judicializan cuando están próximos a prescribir y que las acciones de las autoridades fueron limitadas, lo que mantiene en la impunidad casos que afectan tanto las finanzas públicas como la reputación del país.
Respecto a la captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada por parte de las autoridades de Estados Unidos, sostuvo que la falta de confianza entre ambos gobiernos refleja la debilidad institucional de México para combatir la corrupción y el crimen organizado. Añadió que el gobierno mexicano fue permisivo con empresas estadounidenses involucradas en actos de corrupción en territorio nacional, lo que redujo su capacidad de negociación frente a Washington.
El especialista explicó que la combinación de corrupción e impunidad coloca a México en una posición de vulnerabilidad en materia de seguridad nacional. Advirtió que la falta de acciones contra la corrupción facilita que otros gobiernos cuestionen la actuación de las autoridades mexicanas en el combate al crimen organizado.
Eduardo Bohórquez señaló que la percepción internacional de que México mantiene vínculos entre corrupción y delincuencia organizada no sólo afecta a la clase política, sino a todo el país. Aseguró que esta imagen deteriora la reputación de los mexicanos y puede desalentar la llegada de inversiones productivas.
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