Aunque caminar es la principal forma de transporte en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), la infraestructura urbana continúa privilegiando al automóvil, lo que genera barreras de movilidad, inseguridad y desigualdad en los barrios, concluye la investigación ‘Regeneración urbana y micromovilidad: Estrategias de conectividad barrial a través de infraestructura verde en el municipio de Guadalajara’.
El estudio, autoría de la investigadora Ana Laura Molina García, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), señala que 43.2 por ciento de los 11.8 millones de viajes diarios en la metrópoli se realizan a pie, por encima del automóvil particular y del transporte público, sin embargo, la falta de banquetas adecuadas, de cruces seguros, de iluminación y de áreas arboladas limita la movilidad cotidiana, especialmente en zonas con mayor vulnerabilidad social.
A su vez, el documento remite a la Encuesta Origen-Destino 2023 realizada por el Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan), que señala que del total de dichos viajes, 51.7 por ciento son realizados por mujeres, y una proporción significativa corresponde a adultos mayores, quienes efectúan 19 por ciento de los desplazamientos.
La investigación, realizada en las colonias López Portillo, Lomas de Polanco, Patria y Patria Nueva, documentó interrupciones en las redes peatonales y ciclistas, percepción de inseguridad y una baja integración de la infraestructura verde como parte del sistema de movilidad.
De acuerdo con los hallazgos se identifica que el arbolado urbano y las áreas verdes son utilizados principalmente como elementos ornamentales, cuando podrían funcionar como corredores que reduzcan el calor y faciliten los desplazamientos a pie o en bicicleta.
Como respuesta, el documento plantea cuatro líneas de acción: mejorar la micromovilidad y la conectividad barrial mediante la regeneración peatonal, iluminación y manuales técnicos diferenciados, e integrar la infraestructura verde con micromovilidad a través de la creación de corredores verdes barriales y la activación social de vacíos urbanos.
Asimismo, fortalecer la gobernanza barrial y la participación ciudadana a través de procesos de codiseño intersectorial y la corresponsabilidad en la gestión del espacio público; e incrementar la movilidad y el acceso a áreas verdes a través de la priorización de inversiones e implementación de redes ciclopeatonales de bajo estrés.
Entre las propuestas destacan una red de itinerarios peatonales accesibles para mejorar banquetas y rampas, un programa de iluminación con tecnología LED en rutas escolares y de transporte público, así como la recuperación temporal de espacios públicos mediante intervenciones urbanas de bajo costo.
El estudio advierte que las obras de infraestructura no serán suficientes si no existe organización comunitaria y coordinación entre autoridades municipales y metropolitanas para garantizar la continuidad de los proyectos.
La investigación concluye que la micromovilidad debe asumirse como una política de justicia urbana y no únicamente como una estrategia de transporte, al considerar que caminar representa la principal forma de acceso al trabajo, la educación y los servicios para miles de habitantes de Guadalajara.
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