La presión social obligó al Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) a reconocer la crisis en la calidad del agua que negó durante años. Sin embargo, se desconoce si la omisión ocurrió porque los controles de calidad estaban fuera de norma o porque simplemente se dejaron de aplicar, escenario que resultaría aún más grave, advirtió Hermes Ulises Ramírez, investigador del CUTonalá.
El especialista criticó que durante los últimos 30 años haya imperado “el amiguismo” en la contratación de personal dentro del SIAPA, permitiendo el ingreso de perfiles sin las aptitudes técnicas o administrativas requeridas. Asimismo, reprochó la falta de consecuencias contra los responsables del deterioro del organismo: “Debe haber sanciones económicas, administrativas o penales, dependiendo de la gravedad de la falta”.
Para Ramírez, el punto medular de la crisis radica en los focos de contaminación industrial. Explicó que diversas empresas vierten sus desechos en los cauces que alimentan los principales cuadros de distribución de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), por lo que urgió a auditar qué plantas de tratamiento no funcionan o resultan ineficaces.
Esta situación, pone en riesgo la salud pública por la acumulación de sustancias tóxicas en el agua de uso doméstico, derivando en padecimientos que van desde infecciones cutáneas y gastrointestinales hasta afecciones graves como insuficiencia renal y cáncer, alertó.
Finalmente, el investigador exhortó a la ciudadanía a mantener la exigencia ante las autoridades, e instó al gobierno a aplicar inspecciones estrictas a comercios e industrias para frenar las descargas ilegales en las fuentes de abastecimiento.
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