En los primeros sietes meses del año, la violencia armada en Jalisco ha cobrado la vida de al menos 48 menores y adolescentes, y la mayoría de las víctimas fallecieron por disparos de arma de fuego, una realidad que evidencia que la inseguridad ya alcanza a personas cada vez más jóvenes, quienes no solo cuentan con el riesgo de desaparición, como se ha registrado en los últimos meses y enciende las alarmas entre las familias, sino también de la violencia armada.
Según estadísticas, 39 de las 48 víctimas menores y jóvenes murieron por disparos de arma de fuego; incluso un niño de 6 años resultó baleado mientras desayunaba con su familia, sin que el menor y su familia tuvieran que ver con la agresión armada que se registraba.
De acuerdo con cifras del Servicio Médico Forense (Semefo), entre el 1 de enero y el 17 de julio del presente año, se registraron 39 muertes por arma de fuego en personas de entre 11 y 20 años. Del total, dos víctimas tenían entre 11 y 15 años, mientras que 37 tenían entre 16 y 20 años.
Los municipios metropolitanos con mayor número de casos, según las estadísticas, son las del grupo de 16 a 20 años son Guadalajara, con nueve casos, San Pedro Tlaquepaque, con ocho, y Zapopan, con seis. Los casos también se presentan en municipios como Tonalá y Tlajomulco pero en menor cantidad.
A estos casos se suman nueve muertes por arma blanca en el mismo rango de edad, lo que eleva a 48 el número de menores y jóvenes fallecidos de forma violenta en el periodo analizado.
Las cifras muestran que la violencia en Jalisco no distingue edades. Aunque el mayor número de víctimas se concentra entre los 16 y 20 años, también hay menores de entre 11 y 15 años asesinados con armas de fuego, además de niños que han resultado gravemente heridos en ataques directos o en hechos relacionados con robos y disputas.
Especialistas en seguridad han advertido que la presencia de armas de fuego en el entorno cotidiano y el incremento de agresiones violentas exponen cada vez más a niñas, niños y adolescentes, quienes terminan siendo víctimas directas o colaterales de la criminalidad en la entidad.
La proliferación de armas hechizas es otra de las causas, debido al bajo costo que representa adquirilas y que son utilizadas en riñas en las colonias, donde los jóvenes acostumbran a convivir.
NIÑOS Y ADOLESCENTES BAJO FUEGO
En las últimas semanas se han registrado ataques que reflejan cómo la violencia impacta incluso a quienes no participan en actividades delictivas.
El 6 de julio, un adolescente de 14 años fue atacado a balazos por dos motociclistas en la colonia Cabañas de Zapopan.
Un día después, el niño Matías, de 6 años, recibió un disparo en la cabeza mientras desayunaba con su familia en la colonia 5 de Mayo, en Guadalajara, y continúa luchando por su vida.
El 9 de junio, un adolescente de 16 años murió tras ser baleado durante un intento de robo de motocicleta en la colonia El Órgano, en Tlaquepaque.
El 10 de marzo, otro menor fue herido de bala frente a la tienda de sus padres en la colonia Paseos de la Cañada, en Tonalá, mientras su hermana presenciaba el ataque.
El 4 de marzo, un niño de 12 años resultó lesionado cuando otro menor le disparó tras una discusión durante un partido de fútbol en los límites de Guadalajara y Tlaquepaque.
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