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Estiman más de 165 mil desaparecidos en el país

Estiman más de 165 mil desaparecidos en el país

En México no existe un registro oficial que permita conocer cuántas hijas e hijos tienen familiares desaparecidos; sin embargo, una estimación reciente plantea que cerca de 165 mil podrían estar vinculados con personas desaparecidas o no localizadas.

Los datos fueron presentados durante el encuentro virtual “Las hijas e hijos de personas desaparecidas tienen derecho a la verdad, la justicia, la memoria y el futuro”, realizado en el contexto del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

El informe Hijas e hijos de personas desaparecidas en México: estimación nacional, invisibilidad institucional y obligaciones urgentes, elaborado por Tejiendo Redes Infancia y el Observatorio Infancia Latina, identificó 103 mil 176 registros de personas de entre 15 y 49 años que permanecían desaparecidas o no localizadas al 27 de agosto de 2026.

A partir de ese universo y utilizando como indicador general un promedio de 1.60 hijas e hijos, con base en la ENADID 2023, el ejercicio estima que alrededor de 165 mil hijas e hijos podrían estar vinculados con esas desapariciones.

Los responsables del informe aclararon que se trata de una estimación y no de un registro individualizado, por lo que no permite determinar que todas las personas potencialmente afectadas sean actualmente niñas, niños o adolescentes.

Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, señaló que el principal hallazgo no es establecer una cifra definitiva, sino evidenciar la falta de información oficial sobre las familias afectadas.

Explicó que los registros de desaparición contabilizan a las personas desaparecidas, pero no permiten reconstruir sus relaciones familiares, lo que dificulta determinar cuántas hijas e hijos requieren protección, atención, información, acompañamiento y restitución de derechos.

Afectaciones en niños y adolescentes

La situación también fue documentada en Nuevo León por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de esa entidad (CEDHNL), que estimó que 8 mil 941 niñas, niños y adolescentes podrían estar afectados por la desaparición de 5 mil 588 personas de entre 15 y 49 años.

La presidenta de la CEDHNL, Olga Susana Méndez Arellano, advirtió que tampoco existe un registro oficial que permita conocer con precisión cuántos menores tienen una persona desaparecida dentro de su familia.

Para elaborar su informe, la Comisión incorporó las voces de 14 niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 17 años, además de 14 madres, abuelas, cuidadoras y familiares.

El ejercicio documentó afectaciones emocionales, escolares, económicas, familiares y comunitarias. Entre ellas se encuentran problemas de sueño, bajo rendimiento escolar, miedo e incertidumbre, además de cambios en las dinámicas familiares y en las condiciones económicas.

Durante el encuentro, María Luisa Castellanos, presidenta de Buscadoras de Nuevo León y quien lleva más de 15 años buscando a su esposo, explicó que la desaparición transforma prácticamente todos los ámbitos de la vida familiar.

También cuestionó las prácticas adultocéntricas que excluyen a las infancias de información sobre la desaparición de sus familiares y alertó sobre el estigma que pueden enfrentar en escuelas y comunidades.

Darian, adolescente e hija de una persona desaparecida, pidió que las autoridades, las escuelas y la sociedad reconozcan las necesidades de quienes crecen en medio de la incertidumbre.

Piden reconocer a las infancias como titulares de derechos

Durante el encuentro también se abordó el trabajo realizado en Jalisco por el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD), que desde 2022 ha fortalecido procesos de acompañamiento psicosocial para niñas, niños y adolescentes que buscan a familiares desaparecidos.

Francisco Campos, de CEPAD Jalisco, señaló que estos procesos deben evitar una mirada centrada únicamente en el daño y reconocer las capacidades, experiencias, formas de resistencia y propuestas de las infancias y adolescencias.

La organización también ha advertido que el silencio de las personas adultas sobre una desaparición puede generar nuevas afectaciones, pues niñas y niños pueden construir sus propias explicaciones sobre lo ocurrido, incrementando sentimientos de culpa, ansiedad e incertidumbre.

 

GR