Los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford ganaron el Premio de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel por sus investigaciones sobre modelos económicos que contribuyen a mejorar la respuesta de los gobiernos y bancos centrales ante crisis energéticas, inflación y otros cambios que afectan el crecimiento.
La Real Academia Sueca de Ciencias anunció el reconocimiento este lunes en Estocolmo y destacó que las aportaciones de ambos investigadores han permitido gestionar las crisis macroeconómicas con mayor eficacia, incluidas las derivadas de la pandemia de covid-19 y las recientes crisis energéticas.
Hall está vinculado con la Universidad de Stanford, en California, mientras que Woodford desarrolla su trabajo académico en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
Las investigaciones de ambos economistas contribuyeron a modificar la manera en que se estudian las fluctuaciones económicas, al incorporar las decisiones y expectativas de los hogares y las empresas en los modelos utilizados para diseñar políticas públicas.
Durante décadas, las autoridades económicas recurrieron a los planteamientos del economista británico John Maynard Keynes, que proponían estimular la actividad mediante medidas como el aumento del gasto público y la reducción de impuestos. Sin embargo, la estanflación de la década de 1970, caracterizada por la coexistencia de inflación elevada y desempleo, evidenció las limitaciones de algunos enfoques tradicionales.
Ante este escenario, Hall y Woodford desarrollaron, mediante contribuciones independientes, modelos que permiten analizar cómo las expectativas sobre los ingresos, los precios y las tasas de interés influyen en las decisiones de consumo e inversión.
Hall estudió cómo las expectativas de los hogares sobre sus ingresos futuros determinan sus decisiones de gasto. Su investigación también consideró que algunas familias, debido a sus limitaciones económicas, no pueden recurrir al crédito ni a sus ahorros para enfrentar cambios en sus ingresos.
Por su parte, Woodford analizó cómo las expectativas de las empresas sobre los precios, los costos y las tasas de interés influyen en sus decisiones comerciales. Sus aportaciones respaldan la importancia de que los bancos centrales comuniquen de manera clara y creíble sus decisiones y perspectivas de política monetaria.
El comité del premio destacó que los modelos desarrollados a partir de estas investigaciones ofrecen una base teórica para comprender las decisiones de millones de hogares y empresas, y para diseñar medidas que ayuden a estabilizar la economía ante perturbaciones inesperadas.
Tras conocer el reconocimiento, Woodford calificó el premio como un gran honor y expresó su sorpresa. También subrayó la importancia de comprender cómo las personas toman decisiones sobre el gasto y cómo estas repercuten en el funcionamiento de los mercados.
El galardón se conoce formalmente como Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel. Fue establecido en 1968 por el banco central sueco y se entrega junto con los demás reconocimientos Nobel.
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