En un entorno donde las energías limpias cobran cada vez mayor relevancia, y México demanda nuevas alternativas para satisfacer las necesidades del sector energético, el ingeniero Manuel Frías Alcaraz encabeza un proyecto mediante el cual se propone aprovechar la actividad volcánica del Popocatépetl y el volcán de Colima para producir energía eléctrica.
Frías Alcaraz indicó que lo que buscan es aprovechar la capacidad geotérmica de los colosos, es decir, el vapor de agua subterránea para transformarla en “ríos de electricidad”.
Sobre el procedimiento que se emplearía para transformar la energía de los volcanes en electricidad, el investigador detalló que, a partir de los denominados procesos geotérmicos, se aprovechará la fuente de energía del volcán.
"El calor endógeno que proviene del centro de la Tierra es una energía ilimitada, inacabable y amigable con el medio ambiente. Además, la energía volcánica no está sujeta a otros factores, por ejemplo, si sopla el viento o no, como en la eólica; si hay Sol o no, como en la energía solar. La disponibilidad de calor endógeno y vapor a altas presiones y temperaturas es constante", detalló.
Añadió que ello permite aprovecharlo en todo momento, y que su proyecto contempla hacerlo mediante la perforación de pozos direccionales –similares a los pozos petroleros– los cuales serían dirigidos hacia la caldera chimenea. Se instalaría un pozo que se haría más estrecho en la parte más cercana a la caldera, ello con el objetivo de incrementar la velocidad del vapor de agua.
Explicó que la cantidad de pozos dependerá de las necesidades de producción energética; no obstante, para fines del proyecto, de manera inicial, se contemplan tres campos geotérmicos.
Obstáculos a vencer
Aun cuando en la industria petrolera se hace uso de tecnología similar, el investigador explicó que en esos casos se perfora piedra muy dura, pero que la roca volcánica es mucho más dura. "Sí, existe la tecnología; sin embargo, las brocas rotatorias, las que van a ir perforando, deben contar con aleaciones metálicas de alta resistencia para poder perforar el pozo de 1 metro de diámetro".
Además, dijo, hay que tomar en cuenta que en las inmediaciones de la caldera volcánica tendrían que perforarse con un diámetro de 25 centímetros para generar el efecto de un embudo, es decir, que aumente la presión del flujo de vapor.
Otro reto tiene que ver con el tema de seguridad; sin embargo, aun cuando se trate de volcanes activos, su actividad natural es similar a la de una olla de presión, en consecuencia, al perforarlo se aliviará la presión natural del volcán.
"Desde el punto de vista del flujo de vapor de agua a altas temperaturas y de todos los gases mezclados con este recurso, no hay mayor problema. La dificultad radicará en que en algunos pozos fluya magma, ése sería un problema que se resuelve perforando otro pozo".
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