No es sólo un oficial, sino dos en esta parte del estado que andan en la práctica del deporte a nivel de campeonatos mundiales, pero además son medallistas. Ellos son Eduardo Sánchez Rodríguez (natación alberca) y Alberto Sierra Campos (taekwondo). Parecerían ser una flor en el pantano dos policías que, aparte de todas sus tareas, su vida familiar, administrativa y de servicio, se dedican al entrenamiento y la competencia deportiva.
Estos oficiales de la seguridad municipal aquí en Guadalajara participaron en los Juegos Europeos de Policías y Bomberos 2016 en Huelva, España, hace un par de semanas, a pesar de los pocos beneficios que tienen.
Si para un deportista convencional, independientemente de su nivel de rendimiento deportivo, es todo un camino de piedras el pedir permisos en la escuela, el trabajo o conseguir el apoyo económico, podemos entender que en el ámbito de la seguridad pública estos caminos son aún más largos, sinuosos y pesados.
Pero dejemos de lado lo atípico de practicar deporte por su perfil profesional, sino su relación y promoción en las redes sociales y que la gente misma (amigos o no amigos) le dé un like (me gusta) o quiera compartir los momentos y desarrollos de estos policías-deportistas: eso sí que es un fenómeno (https://www.facebook.com/edusaro).
Cuántos de nosotros podemos ver a un policía y asustarnos, simplemente con lo que se lee cada día en los medios masivos de comunicación y las redes sociales. A veces hasta nos sentimos inseguros cuando esa presencia debería de ser una sensación y pensamiento de seguridad y confianza.
Pero nuestra realidad ha sido otra y las autoridades respectivas no hacen, no quieren o no saben revertir ese fenómeno que no es de ahora, es de hace mucho tiempo y a una escala de lo nacional hasta lo municipal.
De hecho Eduardo Sánchez declaró a la prensa que “busca con esto dar la cara por los elementos que laboran junto con él y cambiar así un poco la mala imagen que el ciudadano tiene de sus oficiales”; de hecho, siete de cada 10 mexicanos consideran insegura su ciudad, por los delitos y el trabajo de la Policía.
No cabe duda que la cultura física y el deporte, teniendo una buena dirección y promoción, rompen esquemas, y aquí está una pequeña muestra. Pero no basta la práctica del deporte por sí misma, hace falta la voluntad política, pero sobre todo la aplicación de la ley y la justicia en todos los sentidos y a todas las partes que integramos esta sociedad para erradicar imágenes erróneas, aplicar la ley tanto al rico como al pobre sin distinciones, sobre todo para vivir más libres y plenos.
Asignaturas históricas pendientes por los órganos y entes respectivos, la seguridad, estabilidad y derechos de todo mexicano deben de ser una garantía por parte del Estado. Sin discusión, ni objeciones: ya es hora.









