El miércoles por la noche, diez niños de primaria ingresaron a la Unidad de Toxicología de la Cruz Verde Ernesto Arias, en Analco, por vómito, náusea y mareo: comieron semilla de San Ignacio”, que es una planta venenosa.
La Policía de Guadalajara confirmó que los niños ingresaron con sus padres a la atención médica y provenían de la colonia El Sauz de Tlaquepaque.
De acuerdo con la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM, la también conocida como haba, habilla, cuatlatlatzin o haba de San Ignacio (Hura polyandra Baillon) es una “especie muy tóxica, con vaga información química: contiene una fitotoxina, un principio cártico y emético que producen severos daños en el hombre”.
La planta causa daños a la piel y la ingesta del fruto “puede provocar gastroenteritis, vómitos, diarreas, temblores musculares y hasta la muerte”.
Sin embargo, algunas comunidades de los estados de Morelos, Michoacán y Veracruz usan la planta como laxante y remedio para el estómago, aunque la Biblioteca previene que la ingesta excesiva puede ser venenosa.
Los niños se encuentran en observación médica después de presentar síntomas de malestar tras la ingesta de las semillas.
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