El festejo de ayer y hoy

Si como estaba previsto a las 23 horas, o poco después, de ayer el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, dio a conocer la tendencia de los resultados electorales de acuerdo con el conteo rápido, y sucedió lo mismo aquí en Jalisco con el presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, Guillermo Alcaraz Cross, entonces muchos tuvieron razones para celebrar, como espero que hoy a las 11 de la mañana, cuando el árbitro pite el final del juego –si es que no fue necesario irse a tiempos extras y luego a penales, como ayer–, todos los mexicanos tengamos un motivo para estar felices y celebrar.

Ayer dijeron hasta el cansancio que vivimos una “fiesta democrática”, espero que hoy podamos disfrutar de una fiesta futbolera. Y es que si ya se fueron Messi y Cristiano Ronaldo, ¿por qué no puede irse Neymar también?

Pero “haiga sido como haiga sido” –dijera el clásico michoacano–, hoy debimos de amanecer con los nombres y apellidos de quienes ganaron el proceso electoral ayer o, cuando menos, con una tendencia a favor que a estas horas debe de ser ya irreversible y que nos ofrece un panorama de lo que nos espera para los próximos seis años, en el caso del presidente de la República, gobernador y senadores, y para los siguientes tres años en lo que corresponde a diputados federales y locales, así como presidentes municipales, a reserva de esperar la resolución de las impugnaciones que se vayan a presentar en los próximos días.

Redacto esta columna cuando aún no hay indicios ni mucho menos información oficial sobre los resultados de la jornada electoral de ayer, pero hay que destacar que, quizás contra lo que muchos o pocos esperaban, todo se desarrolló con tranquilidad y quizás el prietito en el arroz, como lo ha sido en todas las elecciones cada seis años, fue que en la casillas especiales en todo el país hubo más votantes que boletas y eso generó inconformidad entre los ciudadanos que en algunos lugares bloquearon calles o avenidas exigiendo votar, pero la ley establece que en cada una de ellas debemos de existir únicamente 750. Salvo eso, los demás incidentes o hechos podemos calificarlos como normales.

Uno de los retos a confirmar en este proceso es si tendremos un presidente de la República de minoría o la asistencia ciudadana a las urnas fue tan copiosa que nos permitirá, luego de muchos años de no darse, tener un titular del Ejecutivo electo por una mayoría que superó 50 por ciento. La perspectiva de las autoridades electorales era una participación de votantes que rondara entre 65 y 70 por ciento, suficiente para darle legitimidad al próximo mandatario federal desde las urnas mismas.

Y lo mismo tendremos que observar en Jalisco, donde también hay que comprobar si la percepción registrada durante las campañas se concretó: el voto diferenciado, un ejercicio que se advirtió en el ambiente ciudadano y que confirmamos en no pocos automóviles que intercalaban los nombres de candidatos de diferente partido en sus cristales. Ahí se marcaba una tendencia que ahora hay que confirmar si se dio o no en los hechos.

Otro fenómeno a confirmar es el futuro de los candidatos independientes, si tuvieron o no éxito, si respondieron a las expectativas que generaron, particularmente los de la agrupación Wikipolítica comandados por Pedro Kumamoto, y si éste logró la proeza de sumar los votos necesarios para llegar al Senado.

De que esta elección fue histórica, sin duda, y ello marcará el camino para próximos comicios intermedios y presidenciales, donde los partidos políticos –pilares de nuestro sistema político– tendrán que renovarse o morir, independientemente de quiénes sean sus candidatos.

Ojalá, pues, que al festejo de ayer se sume el de hoy, aunque Neymar tenga que decirle adiós al mundial en Rusia.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I