Los equipos económicos

En la última semana hubo dos anuncios importantes respecto a la economía mexicana. El primero fue que, durante junio, el IMSS reportó la pérdida de 13 mil 497 empleos formales. Esta es la mayor pérdida de puestos de trabajo desde 2007. El segundo anuncio fue que el Inegi reportó que la tasa de inflación anualizada a junio fue de 6.31 por ciento. Esta es la mayor variación anual de precios registrada desde 2010.

Las cifras presentadas han obligado a reajustar los pronósticos de corto plazo. Así, hay quienes estiman que este año el IMSS tendrá una reducción de 70 mil trabajadores nuevos con respecto a los registrados durante el año pasado. Asimismo, otros estiman que la tasa de inflación en diciembre ascenderá, al menos, a 4 por ciento. Más aun, ya hay quienes adelantan que la tasa de crecimiento económico no llegará a 2 por ciento.

Los pronósticos sugieren que hay cierto estancamiento económico, una baja creación de empleo y una inflación creciente. Si a esta mezcla se le agrega un reajuste del gasto público y una ligera devaluación del tipo de cambio nominal –para lo que resta de la presente administración– pronto habrá incrementos en las importaciones y reducciones en las exportaciones.  De hecho, es muy probable que el déficit de la balanza comercial exceda los 10 mil 875 millones de dólares que tuvo en 2017. 

Los factores mencionados hacen imprescindible la coordinación entre los equipos económicos de las administraciones saliente y entrante.  Así, debieran definirse de manera conjunta los Criterios de Política Económica 2019 y las prioridades de renegociación del TLCAN. Asimismo, sería conveniente que los equipos tuvieran comunicación con las autoridades del Banco de México para que hubiera consistencia entre las políticas fiscal, monetaria y cambiaria.

El país requiere de un alto grado de coordinación institucional para garantizar una transición informada y ordenada. Por ejemplo, sería conveniente que los equipos de ambas administraciones mantuvieran un perfil bajo durante los próximos meses. Sólo así se garantizaría la construcción de los consensos y la confianza necesarios para que la administración entrante pudiera llevar a cabo sus proyectos de manera tersa.     

Por estas razones, considero que los equipos económicos no deben crear falsas expectativas ni hacer declaraciones inconsistentes. Los cambios en las estrategias de desarrollo económico, por deseables y populares que sean, sólo son viables en la medida que haya consensos, confianza y certidumbre. De lo contrario, en el primer año de gobierno de López Obrador podrían experimentarse problemas económicos y financieros adicionales. 

starp2000@yahoo.com

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