Promovamos el emprendimiento

Desde el día 1 de julio de este año los mexicanos nos hemos hecho la pregunta, ¿qué rumbo tomará nuestro país? Como sistema político, la economía y la educación son parte fundamental para el funcionamiento de las demás áreas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoce que la reactivación de la actividad emprendedora podría ayudar a mejorar el crecimiento económico y proporcionar un importante impulso a largo plazo de la productividad, dada la relación positiva entre las tasas de nuevas empresas y el crecimiento de la productividad, por ello ha recomendado a sus países miembros efectuar acciones para la incorporación de temas de emprendimiento en todos los niveles educativos.

En el caso de México, estas recomendaciones se han tomado en cuenta a partir del nivel de educación media superior y hasta el superior y de áreas económico-administrativas, pero pocos han sido los esfuerzos que se han implementado a nivel educativo básico y en las edades correspondientes.

¿Por qué apostar por la educación en emprendimiento en edades tempranas?, porque ser emprendedor desde las primeras etapas de vida estimula los procesos de socialización a través de la convivencia, desarrolla habilidades sociales avanzadas como el trabajo colaborativo, liderazgo, resolución de conflictos, toma de decisiones y asertividad, mismas que mejoran las relaciones humanas.

También estimula el potencial de innovación a través del fomento del pensamiento crítico mediante la observación y análisis del entorno para identificar las mejoras que pueden realizarse a través del pensamiento creativo e ingenio que, en conjunto, le llevarán a la resolución de problemas sociales y puedan coadyuvar al futuro en la forma en cómo se integren a la participación laboral a partir de que estén en la edad considerada para trabajar.

Promover educación en emprendimiento entre personas de sectores vulnerables es un punto clave para generar empleo digno, de calidad y para propiciar la participación social, pero para que esto sea posible, requiere de la unión de todos aquellos involucrados, como profesionales expertos en educación, economía, finanzas, administración y psicología, para la creación de programas integrales que a través de su aplicación puedan capacitar emprendedores al máximo potencial.

Además, requiere esfuerzo de quienes conviven a diario con los menores, como lo es la familia como núcleo de la educación y socialización. Deberán poner el ejemplo del emprendimiento, así como incentivar la innovación y participación como agentes activos en la resolución de problemas de su entorno.

brianda_yazmin@msn.com

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