Boxeo sin miedo

Llega un momento de la vida en que una persona que tiene la determinación de boxear debe enfrentarse al miedo.

La mayoría siente el impulso natural de alejarse de los golpes y eso es normal, indistintamente de si se boxea o no.

Parte del crecimiento de alguien que pelea, tanto como combatiente y como persona, es perder ese miedo y convertirlo en energía

No hay una fórmula exacta debido a que desprenderse de algo tan personal como el miedo cumple con un proceso único para cada quien.

Pero si se trata de encontrar pistas, aquí algunas de las que brindaron algunas boxeadoras que vencieron el miedo, conquistaron el poder que se desprende de sus cuerpos y sobre ello cimentaron su camino de éxito.

Lupita Bautista, campeona Minimosca de la Federación Internacional de Boxeo, asegura que perdió el miedo cuando enfocó su esfuerzo en la victoria.

“Cuando comenzó mi ilusión de querer aprender, de saber que quiero ganar, de saber que me van a levantar la mano en señal de victoria. Aunque subiendo al ring me temblaban las piernas pero horrible, son más mis ganas de sobresalir y es allí cuando pierdes el miedo, y siempre lo he dicho, al mal paso darle prisa”.

Lupita Martínez, campeona de peso Supermosca del Consejo Mundial de Boxeo, dice que siempre existe el miedo, pero que visualizar su meta y hacer valer el esfuerzo que realiza en el gimnasio le da fuerza suficiente para seguir adelante.

¿Cómo se quita el miedo a los golpes? “Todo está en la mente, es a la única que tenemos que convencer de que somos fuertes y aguantamos”.

¿Y que hace dejar a un lado el saber que seré lastimada? Que amo lo que soy, que amo mi profesión, ese es el costo de llegar a una meta, sin sufrimiento no hay éxito”.

Bien dicen por ahí que lo que realmente vale la pena en la vida está enseguida del miedo, que sólo es cuestión de hacer las cosas, incluso con el miedo a cuestas para lograr cualquier objetivo.

Así, las Lupitas se convirtieron en campeonas del ring y habrá quién bajo esa misma premisa se vuelva campeón o campeona de la vida.

Opinión de: @AleczTrujillo

JJ/I