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Como en la huerta

Cuida los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco
Benjamin Franklin

Resulta que el cambio costará a los jaliscienses un incremento en el dinero que se utiliza para el rubro de “servicios personales” –la nómina, para decirlo con claridad–, ya que el estilo de Enrique Alfaro implica la creación de una nueva estructura de altos mandos.

Las coordinaciones que el gobernador electo establecerá –ya anunció algunos nombramientos para varias de ellas– se llevarán un buen pellizco del presupuesto, como lo ha hecho ese mismo tipo de organización en las alcaldías gobernadas por Movimiento Ciudadano.

De austeridad mejor ni hablamos. Según información de la periodista Sonia Serrano, publicada ayer en NTR, si sucede lo mismo que pasó en el Ayuntamiento de Guadalajara cuando Alfaro sustituyó a Ramiro Hernández en 2015, el chistecito costará a la ciudadanía un incremento en el gasto de alrededor de 40 por ciento, considerando que el gasto pasó de 3 mil 80 millones ese año a 4 mil 284 en 2018.

Así las cosas, sabemos que habrá varias coordinaciones de gabinete, en principio, de las dependencias vinculadas a los temas de seguridad, sociales y económicos. Además, establecerá otras coordinaciones que, al parecer, serán posiciones con niveles homologados con los de una secretaría, como las de gestión del territorio o de transparencia del gobierno.

Por otro lado, en lugar de tener un secretario de Planeación, Administración y Finanzas, tendremos ahora tres, ya que dividió la dependencia en un número igual de secretarías: una de planeación y participación ciudadana, otra de finanzas y una más de administración. Con esto se triplicarán no sólo los titulares, sino también el equipo y la estructura de cada uno de ellos, y por consiguiente el gasto correspondiente.

Llama la atención que lo primero que hará al gobernador electo, aun antes de protestar el cargo y revisar el estado de la organización, será engordar la nómina.

¡Sorpresa!

Es realmente pasmoso el caso del grafiti en un flamante convoy de la aún no inaugurada Línea 3 del Tren Ligero. Sorprendieron las fotografías que a circularon en redes sociales mostrándolo todavía sin estrenar, manchado por la pintura en cuestión, víctima del vandalismo de los pseudoartistas que andan por las calles rayando con sus ocurrencias muros y fachadas, lo mismo de lotes baldíos que de edificios públicos o casas particulares.

Muchos nos preguntamos cómo es posible que quienes quieran que hayan pintarrajeado los carros del tren pudieran llegar a ellos y, más aún, hayan tenido el tiempo suficiente para plasmarles sus estrambóticos diseños. El caso es que las autoridades responsables de la seguridad de las instalaciones de la Línea 3 parecían tan sorprendidas como los ciudadanos de a pie y sólo acertaron a aceptar los hechos, pero nadie pudo decir ni siquiera cuándo ocurrieron.

Incertidumbre

Hay dos preguntas inevitables: primero, ¿quién es responsable de la seguridad de las instalaciones, terminadas o no, de la Línea 3, el municipio o el estado? Y segundo, ¿si así está la vigilancia en instalaciones oficiales sensibles como las de un medio masivo de transporte, cómo estará en los alrededores? Con razón se reportan constantemente víctimas de todo tipo de delitos ocurridos en las inmediaciones de las obras.

No cabe duda que uno los grandes pendientes de ambos niveles de gobierno, estado y municipios, es corregir la falta de seguridad prácticamente en toda la Zona Metropolitana de Guadalajara. No existe rincón que se libre de los amantes de lo ajeno que roban a transeúntes, casas o negocios, así como de secuestradores y hasta asesinos. Al parecer nadie está a salvo en la ciudad, por lo menos, es esa la percepción ciudadana.

@BenitoMArteaga

bmacoladeleon@gmail.com

JJ/I