Respuesta tardía a un problema grande

Cuando se está al pendiente de los medios de comunicación y las noticias que éstos difunden, uno se da cuenta de que hay algunos hechos que se repiten cada cierto tiempo; problemas que están ahí desde hace años y que por más que pasan las administraciones municipales o estatales no han tenido solución efectiva.

A estas alturas ya habrá escuchado usted que este país tiene un problema grave con los desaparecidos: personas que un día salieron de su casa y desde entonces ningún familiar o amigo ha vuelto a saber de ellas.

Seguramente en estos días ha visto, leído o escuchado algo sobre las fosas clandestinas de Veracruz: cientos de cadáveres no identificados brotando de la tierra después de que alguien, seguramente con toda la complacencia de la autoridad, los puso ahí.

Bueno, pues Jalisco no es ajeno a ese problema nacional; de hecho, está lejos de serlo. Esta entidad en la que vivimos es la tercera en todo el país en cuanto al número de desaparecidos, con más de 2 mil 600.

No es un tema que se conozca desde ayer. Por años, familiares de los desaparecidos se han organizado para exigir a las autoridades indagatorias efectivas para dar con estas personas; vaya, hasta han tenido que aprender a buscar por ellas mismas ante la incompetencia evidente de los encargados de la seguridad estatal. Ha habido también activistas y periodistas que de la manera más solidaria los han acompañado en esa exigencia, sin quitar el dedo del renglón.

Todo esto viene al caso porque en esta semana el gobierno del estado anunció la fiscalía para desaparecidos. Apenas una iniciativa que tendrá que aprobar el Congreso local para que después se le den pies y cabeza. Se supone que, ahora sí, va en serio la búsqueda.

Si ésta es la solución, ¿por qué esperar tanto tiempo? ¿Por qué tuvo que ser hasta el cuarto año de gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz que se propuso este nuevo grupo de trabajo? Y, lo más importante, ¿por qué tenemos que confiar en que, ahora sí, se tomará el problema como prioridad y se eliminarán los viejos vicios en el sistema? ¿Cómo será que una nueva institución dará resultados si es operada por las mismas manos que hasta este momento no han sabido actuar?

Por el bien de las familias y sus desaparecidos, ojalá que la iniciativa se apruebe pronto y tenga buenos resultados, y que a los desconfiados no nos quede otra que aceptar que nos equivocamos. Ojalá. Mientras tanto, hay algo que nos corresponde a todos: no olvidar que tenemos un problema grave y exigir que sea resuelto. De otra manera tendremos que resignarnos a que esto siga siendo una noticia recurrente. A vivir en el horror.

El show de los urgidos

Cambiemos radicalmente de tema. Le juro que ya no lo entretengo tanto. No puedo dejar de mencionar lo curioso que ha resultado el caso del magistrado Alberto Barba. De repente a todos les entró la urgencia por aplicarle los juicios políticos y de procedencia (y casi casi hasta una hurracarrana). De un momento a otro todos se dieron cuenta de que algo andaba mal con las resoluciones del integrante del Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE).

Hasta parece que los diputados saben trabajar. Yo hasta tengo miedo de que en una de ésas se nos descompensen de tanto estar en sesiones de comisión y pleno para tratar el tema.

Lo más probable es que, ya puestos todos de acuerdo, lo desafueren y en una de ésas la fiscalía le ponga las manos encima. Y nadie va a interceder por él: bien saben que para seguir manteniendo los mismos privilegios, de vez en cuando hay que sacrificar a uno del grupo.

*Editor de ZMG en El Diario NTR Guadalajara

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