Rompen con la historia oficial

(Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Las narrativas alrededor del tiempo y cómo las construimos de manera colectiva e individual es uno de los puntos centrales de la obra Se suponía que esto era el futuro.

Los creadores de la pieza plantean varias preguntas sobre la historia oficial que se construye a través de discursos manipulados políticamente y cómo terminamos creyendo y construyendo el presente y el futuro a través de ella: ¿Qué pasaría si cambiáramos esas historias?

Future Husband, la compañía que creó la obra, está conformada por la neozelandesa Julia Croft, el estadounidense Eli Steffen y la mexicana Natasha Barhedia.

Nació hace tres años en Nueva York, cuando después de discutir sobre el tema los creadores conjugaron un concepto escénico en el que pudiera darse la destrucción de las narrativas oficiales que nos contaron a todos.

A través de la danza, el teatro y una especie de collage multimedia, los actores utilizan imágenes icónicas de la historia para provocar otras narrativas posibles y así proponer lo que ocurriría con el presente y con el futuro si son contadas de otra manera.

“Comenzamos leyendo mucha teoría respecto a la concepción del tiempo, vimos muchos autores que hablan al respecto, incluso a Borges; buscamos también teorías sobre la narrativa y queríamos crear una pieza escénica que no estuviera basada en un texto sino en las acciones que realizamos en la escena”, contó Natasha Barhedia en entrevista para NTR.

Con actualidad

La pieza ahora es distinta a como fue diseñada –estaba dividida en tres partes: nostalgia, fantasía y expectativas–, la idea es que la interacción del presente, la situación política y económica internacional, la afectan de manera directa porque se narra con experiencias muy específicas y biográficas de los actores.

“Esta pieza comenzó con una preocupación genuina por el futuro, pero la obra en sí, de todas maneras, es sobre las concepciones que tenemos sobre el pasado”, dijo Julia Croft.

“La obra cambió mucho, por ejemplo, con el cambio político global del año pasado, particularmente por las elecciones de Estados Unidos y todas las narrativas que surgieron alrededor; la pieza busca hacer una exploración de todas estas historias que afectan a tu propia biografía, pero que vienen de una narrativa global que nos afecta a todos”.

Para los creadores generar narrativas opcionales resulta urgente: narrativas que contemplen al feminismo, por ejemplo, a todos esos grupos marginados que no caben la historia oficial.

Por eso la obra, sobre todo la investigación en que deviene, seguirá desarrollándose de manera permanente mientras la historia, el presente, cambia.

“Los cuerpos nos ayudan a contar estas historias personales, es como revisar tu piel y encontrar tus cicatrices, presentar tu cuerpo como un artefacto para la memoria”, expuso Croft sobre trasladar estas preguntas sobre el tiempo al escenario.

“El lenguaje físico y visual nos ayuda a teatralizar esto de una forma que invite a la audiencia y le haga un espacio para predecir sus propias historias al escenario”.

Todos estamos viviendo el mismo momento, pero el lugar desde dónde lo ves, de alguna manera, predice el futuro próximo: las decisiones a las que el momento te llevará a tomar.

Para los creadores proponer otras historias que sean disruptivas con las oficiales puede, de hecho, ayudar a construir un mundo diferente, quizá mejor, dotado de múltiples posibilidades y con espacio para todo.

Future Husband presentó ya esta pieza en noviembre y este fin de semana vuelven al Laboratorio de Artes Variedades, Larva.

Se suponía que esto era el futuro se presentará esta noche, a las 20 horas y mañana a las 18.

Los boletos pueden conseguirse en taquilla y tienen un precio de 120 pesos.

FV/I