Pizano se suma a la lista

En mi entrega del 29 de marzo titulada, Autodestape de Pizano, referí la confesión que el hoy dirigente estatal del PRI, Héctor Pizano Ramos, hizo a los pocos días de asumir esta nueva responsabilidad tras su paso por la Secretaría del Trabajo, sobre sus aspiraciones a ser candidato a gobernador.

“Sí buscamos ser candidato, porque en esto hay que hacer las cosas con transparencia, claridad y no decir como todos que van a la dirigencia para no ser candidatos; eso sería engañar a propios y extraños…”, declaró textualmente Pizano Ramos en aquellas fechas.

Pero con anterioridad a esta declaración, cuando fungía como titular del Trabajo, Héctor Pizano respondía a quien le preguntaba que si aspiraba a contender por la gubernatura: “No me borres de la lista…”.

Sería erróneo afirmar que a partir de su llegada al inmueble de calzada del Campesino 222, Pizano Ramos entró de lleno a la carrera por la candidatura al gobierno estatal, pues se apostó en la línea de salida y arrancó desde el primer día que se sumó al gabinete del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz.

Y su labor como secretario de Trabajo es el mejor testimonio de lo anterior, labor que ha continuado al frente del Revolucionario Institucional donde ha jugado el doble papel de partido en el gobierno estatal y de partido de oposición en la zona metropolitana, principalmente, donde la mayoría de los gobiernos municipales son encabezados por el partido Movimiento Ciudadano.

Nadie puede negar que bajo la batuta de Pizano Ramos, el PRI cerrará durante el sexenio de Sandoval Díaz con un intenso ritmo del que careció durante las dirigencias de Hugo Contreras, primero, y José Socorro Velázquez, después, y que eso ha alentado a la militancia a movilizarse en busca de mantener a su partido en el poder y recuperar lo perdido.

Eso, y el trabajo más reciente que le antecede como diputado local y secretario de Trabajo, sin duda, lo coloca en la lista de prospectos a participar en la carrera por la candidatura al gobierno estatal en 2018 y en la que ya se apuntó el fiscal general, Eduardo Almaguer Ramírez; amagó con hacerlo la diputada Rocío Corona Nakamura, y mantienen al actual dirigente nacional del sector popular del PRI (CNOP), Arturo Zamora Jiménez.

¿Quiénes más se sumarán a la lista? ¿Quiénes y cuántos del gabinete estatal pueden estar en ella? ¿Lograrán incluirse aquéllos que hoy suenan para suceder una eventual –algunos dicen que segura–, licencia del gobernador Sandoval Díaz y no sean los elegidos para cubrir el interinato? ¿Roberto López Lara, secretario general de gobierno? ¿Francisco Ayón López, secretario de Educación? ¿Y quién más…?

Ahí está también Miguel Castro Reynoso, secretario de Desarrollo e Integración Social, pero todo indica que él está perfilado para buscar –y quizás ser– el candidato a la presidencia municipal de Guadalajara, candidatura que también le disputan las diputadas Claudia Delgadillo y Corona Nakamura.

Pareciera broma, pero la verdad es que, a excepción de los mencionados, en el equipo aristotelista la caballada está flaca.

Al igual que en la carrera por la candidatura a la Presidencia de la República, aquí en Jalisco la contienda priísta por la candidatura al gobierno estatal arreciará, primero, luego del informe de Peña Nieto y, después, cuando se confirmen y se lleven a cabo los cambios en el gabinete presidencial, que será cuando confirmemos si será o no llamado a él Sandoval Díaz.

Así, pues, por el momento podemos colocar a tres priístas aspirantes a llegar a Casa Jalisco, en estricto orden alfabético: Eduardo Almaguer Ramírez, Héctor Pizano Ramos y Arturo Zamora Jiménez, aunque en mi entrega de ayer abordé el caso particular del fiscal general.

Pero, por lo pronto, hay que seguir los pasos de esta terna tricolor.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I