Avándaro, el festival que cambió el rock del país

Histórico. Dentro de un clima político totalmente adverso a las expresiones juveniles, parecía increíble que un festival de tal magnitud se pudiera realizar. (Foto: Especial)

Con boleto en mano, ríos de jóvenes caminaban para llegar al concierto de rock. Se habían enterado por la televisión o la radio, y aunque no tenían claro qué bandas verían, lo que lo emocionó fue cantar, bailar, expresarse a ritmo de rock.

Era 1971, la juventud vivía gran represión desde 1968 y éste sonaba como el concierto que los liberaría. Los organizadores esperaban a unas 4 mil personas, pero nunca imaginaron que los jóvenes llegarían en miles, que acamparían y que sumarían más de 200 mil.

Hoy se cumplen 46 años del Festival de Avándaro, el primer y único concierto de rock del país, donde el gobierno y Televisa fueron parte de la organización, pero que, al ver la poderosa respuesta, prefirieron enterrar los testimonios en video y en un momento dado, interrumpir la transmisión que se hacía por radio.

“Cuando nos invitan a realizar una noche mexicana, organizamos, lo publicitamos y una noche antes ya había 50 mil personas acampando. No se sabe a ciencia cierta cuántas personas acudieron, pero se calcula que alrededor de 300 mil, pero no hubo violencia, ni asaltos, ni violaciones, como tanto se manejó después”, recordó Luis de Llano al programa El observador.

Dentro de un clima político totalmente adverso a las expresiones juveniles, parecía increíble que un festival de tal magnitud se pudiera realizar. Los organizadores, Luis de Llano hijo, Eduardo López Negrete, y otros jóvenes adinerados fueron quienes consiguieron la autorización del gobierno para un día y una noche de rock y carreras de autos (de allí el nombre original de Festival de Rock y Ruedas de Avándaro). El evento terminó finalmente como un concierto de rock y sin carreras de automóviles por las lluvias y la cantidad de asistentes que prácticamente colapsó las carreteras que se iban a utilizar.

“Armando Molina, músico y periodista de rock, fue quien se encargó de contratar a los grupos. La cuestión es que sólo había como 40 mil pesos para los grupos, así que, de ser un par de grupos, ya había como nueve grupos que se unieron, sin importar cobrar porque les entusiasmó”, platicó Enrique Larry Sánchez, de la banda tapatía 39.4.

Se supo después que Javier Bátiz y Love Army se rehusaron a participar debido a que la cantidad ofrecida por los productores era insuficiente para contratar sus servicios, pero, por ejemplo, La Fachada de Piedra, accedió a ir al evento sin cobrar.

“Cuando fuimos a checar el lugar, nos dimos cuenta de que había miles acampando. Llegó un momento en que los refrescos, las cervezas y los baños eran insuficientes”, añadió Luis de Llano.

El ejército mexicano y la policía estuvieron presentes durante el evento, pero a lo largo de éste los soldados sólo observaron mientras la fiesta continuaba.

El show, que iniciaría por la noche, tuvo que adelantarse para entretener a los asistentes, y conforme el Sol se escondía, hubo una gran lluvia, así que falló en momentos la luz, el sonido, pero pese a las fallas, la fiesta siguió hasta las 8 de la mañana del 12 de septiembre de 1971.

En el primer día actuaron Eduardo Ruiz Saviñón y un grupo de teatro experimental de la UNAM interpretando la ópera rock de The Who Tommy; La Fachada de Piedra, La Ley de Herodes, Zafiro de Tijuana y Sociedad Anónima y Soul Masters.

El segundo día quienes hicieron acto de presencia fueron Los Dug Dug´s, Epílogo, División del Norte, Tequila, Peace and Love, Los Yaqui con Mayita Campos, y Three Souls in my Mind, el génesis de lo que con el tiempo sería El Tri de México con Alex Lora encabezando el grupo.

“Para mí fue algo histórico. En México fue cuando el rocanrol dejó de ser una moda y se convirtió en la bandera de la raza, el portavoz del sentir de la raza. Ahí fue donde nos conocimos mi domadora y yo”, recordó Alex Lora en Once noticias.

“Si no hubiera habido esa represión después de Avándaro, a lo mejor el rocanrol mexicano se hubiera quedado toda la vida en Agujetas de color de rosa, pura cosa fresa”.

Alex Lora fue testigo del cierre de este show, donde si bien hubo unos 40 desmayados por deshidratación o por exceso de alcohol o drogas, el saldo fue blanco.

“Es importante aclarar que quienes acudimos éramos gente de bien, porque fuimos muchísimos y no pasó nada, y ahora, los que quedamos vivos, seguimos siendo gente de bien”, aseguró Lora.

Así como llegaron, el mar de jóvenes regresó a casa después de baile, desvelo y mucho rocanrol, pero el gobierno decidió no volver a permitir un show de esta magnitud y la prensa, al siguiente día, sólo habló de cosas negativas.

“El gobierno se espantó al ver que a una tocada donde esperaban a 10 mil personas llegaron cientos de miles, y dijeron que todo lo que huela a rocanrol, es nefasto para la juventud”, agregó Luis de Llano.

“Yo estaba emocionado, pero al llegar con mi papá y a Televisa, me metieron una regañiza, sólo logre que se sacara un reportaje de que fue un evento exitoso, de saldo blanco, pero después me pidieron todas las cintas, las metieron en una bodega y nunca más supe de ellas”.

Este evento fue histórico, pero también fue el pretexto para que el gobierno frenara al rock por varios años, que sólo encontraba salida en hoyos Funky.

Pero cuando el tema sale a flote entre la gente que lo vivió, aún se les enchina la piel, se emocionan y aseguran que algo así, nunca más lo vivirán.

El palomazo de su vida

Enrique Larry Sánchez pertenecía a la banda tapatía 39.4, pero el tecladista de La Fachada de Piedra era su compañero en la escuela y lo invitó a Avándaro, pero nunca imaginaron la magnitud del evento

“La Fachada de Piedra iba a comenzar en la noche, pero en la tarde la gente ya estaba alborotada, así que les dijeron que se subieran a tocar o que ya no los dejarían después”, recordó Larry.

El problema fue que en ese momento el baterista estaba en el pueblo comprando comida, así que el cantante se fue a la batería y le pidieron a Larry que subiera a echarse el palomazo”.

“‘Larry, tú cantas’, me dijeron, pero yo no me sabía las rolas, así que me subí a improvisar. Sorpresivamente estaba arriba, cantando frente a un mar de personas, hasta donde alcanzaba mi vista, había gente que nos trató muy bien”.

Como a las tres canciones llegó el baterista para seguir con la tocada.

“Esa fue la gran aventura de mi vida, la experiencia más importante que tuve en mi carrera como músico. Seguro nunca tendré un foro así para mi música, fue único”, finalizó.

“Armando Molina, músico y periodista de rock, fue quien se encargó de contratar a los grupos. La cuestión es que sólo había como 40 mil pesos para los grupos, así que, de ser un par de grupos, ya había como nueve grupos que se unieron, sin importar cobrar porque les entusiasmó”

“‘Larry, tú cantas’, me dijeron, pero yo no me sabía las rolas, así que me subí a improvisar. Sorpresivamente estaba arriba, cantando frente a un mar de personas, hasta donde alcanzaba mi vista, había gente que nos trató muy bien”
Enrique Larry Sánchez, músico

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