Súper madres y padres triatletas

Sí, estamos en pleno siglo 21, de igualdad, de equidad de género, pero que levante la mano quien no llega a casa buscando a mamá para pedirle algo de comer, para encontrar algo que perdieron en casa o para ayudarle a hacer alguna tarea doméstica.

Así, pese a que la mujer sea una profesionista, empresaria y deportista amateur de alto rendimiento, con apoyo o sin apoyo familiar o de terceras personas en el hogar, las tareas de casa difícilmente las librará cuando es mamá.

Por ello es aplaudible la titánica labor de las madres triatletas que han decidido no solamente competir en un ya complicado mundo de deporte multidisciplinario, si no de llevarlo al extremo de un Ironman (aunque lo correcto sería escribir Ironwoman, pero ya llegará el momento de justicia) que suma 3 3.8 kilómetros de nado, regularmente en aguas abiertas; 190 kilómetros en bicicleta y en atletismo 42.195 kilómetros (un maratón).

Cuando les he preguntado a esas madres o súper madres triatletas de largas distancias cómo le hacen para lograr tiempo en sus vidas para entrenar tanto, la respuesta es la misma: cuando haces algo que te gusta y te motiva, encuentras el tiempo.

La motivación es un tema que no distingue género, las madres triatletas son ejemplo de inspiración. Entrenadores coinciden en que hay algunos tips clave para lograr la meta cuando se es madre, o padre (para tener equidad de género).

Dicen que hay que ser un ninja: levantarse temprano antes de la hora en que despiertan los hijos, cambiarse y salir a hurtadillas de casa antes de que nadie pueda detener las buenas intenciones deportivas.

Hay que ponerse un programa de entrenamiento y ser fiel al mismo. A veces es posible ser flexible, por ejemplo cuando una misión de un hijo se interpone, pero encontrar el tiempo para lograr llegar hasta el objetivo propuesto.

Buscar metas a corto plazo para revisar más cercano y a mediano plazo ponerse un objetivo grande.

Momentos críticos al borde de la locura van a llegar, seguro. No se trata de evitarlos, sino de estar preparados para salir de ellos. Se vale llorar, luego respirar y seguir con la meta deportiva.

El triatlón como cualquier desafío en la vida, tiene escollos y recompensas para llegar a meta. Se vale disfrutar de las victorias, festejar, contagiar a otros de los logros,  sin expectativas, porque seguro apenas se cruza la meta en casa las misiones de padre y madre continuarán.

@PatyPenia

JJ/I