Muestran el lado B de Madrid en el Cabañas

Metáfora. Los gatos son personajes centrales de la exposición, su movimiento por las ciudades es la mirada que se da la capital española. (Fotos: Mónika Neufeld)

Pongamos que hablo de Madrid no es la exposición plástica que relata la ciudad como una postal con cielos cervantinos o amante de la vida nocturna. Madrid es como un gato: gracioso y arrogante, mimado, si lo quiere, hogareño y altivo; también es arisco y salvaje. Tales contrastes caben en el Madrid del curador Fernando Castro Flórez.

La exposición alude directamente a la canción de Joaquín Sabina y relata los claroscuros a través de la plástica de una ciudad cuyos habitantes son conocidos como gatos: así atraviesa la exhibición con saltos, como el andar del felino a cuatro décadas de vida democrática.

La iconografía revela una mezcla de lo doméstico y lo salvaje, lo pueblerino y lo capitalino, lo seductor y lo arisco, explica Castro Flórez. “Es una imagen sinuosa de la ciudad del modo de caminar (del gato): las calles principales, el paisaje, la cultura juvenil, a través de imágenes hiperrealistas”.

Los seis núcleos temáticos en siete salas del Instituto Cultural Cabañas ofrecen un panorama de los vericuetos del arte. “Está pensada para una experiencia evocadora, placentera, creo que hasta divertida” donde se confirma la explosión de color en tiempos optimistas, explicó el curador de la muestra.

Sin embargo, como el gato, la exhibición también saca las uñas: en cada sala hay una crítica de los momentos, épocas, con textos que rompen con el optimismo plástico. Son el contrapunto a la gama de estampas, carteles, pinturas académicas de gran formato y fotografías con menciones honoríficas y aplaudidas por la crítica española y mundial.

Se trata de la contradicción histórica y cultural de una gran ciudad donde, como en la muestra, el espectador “se desparrama, como lo hace en las grandes ciudades” y se contrae a través de las 161 piezas de las siete salas.

El objetivo no es evocar esa nostalgia de tiempos pasados, sino de los que Castro Flórez consideró la “incapacidad para pensar el presente”, actitud que se abandonó como no lo hicieron los inmediatos al franquismo que ahora dicen, entre dientes “contra Franco vivíamos mejor”.

No es una muestra domesticada, mas sí es, acaso, la oportunidad del examen a contrapelo de una ciudad y la mirada hacia adentro y fuera para preguntarse ¿se hace lo mismo o algo se transforma en la ciudad?

La selección

El programa literario de la Feria Internacional del Libro (FIL), cuya ciudad invitada de honor es Madrid, extendió su apuesta cultural editorial y musical con una exposición plástica traída de los fondos del Museo de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Madrid que dirige María de los Ángeles Salvador Durántez.

La particularidad de la exhibición en Guadalajara es que muchas de las piezas de los fondos madrileños aún no veían la luz en el natal Madrid en el Centro Cultural Conde Duque de la capital española, y lo harán en el marco de la FIL de Guadalajara.

Con ello se busca “mostrar, visibilizar y dignificar su fotocolección”, vaticinó Salvador Durántez lo que pareció idóneo y oportuno en un contexto internacional.

Las salas son: El mapa y el territorio, como marco territorial; La estética de los esquizos con un movimiento plástico singular; Los años de la movida con músicos como Radio Futura, Alaska entre otros; Las instantáneas metropolitanas; La Ciudad Hiperreal y las visiones singulares.

La muestra, atajó Castro Flórez, no es un recorrido turístico por el Madrid, “no es una postal de Madrid” que exhibe lo mejor de la ciudad con grandes lienzos o fotografías de gran formato, son las contradicciones de la gran ciudad.

Todo culmina con el cuadro París-Madrid-París, de Eduardo Arroyo, un deshollinador de chimeneas que se aleja entre un gato, un deshollinador y un tío pepe (bebida alcohólica cuyo parangón es nuestro Tonaya).

La exposición se presentará en el Instituto Cultural Cabañas a partir del viernes 24 de noviembre al domingo 25 de febrero de 2018.

Para saber

El título de la muestra está inspirada en una canción de Joaquín Sabina


JJ/I