Cristalizar el sueño

Dice el adagio que el que persevera alcanza, y una muestra es el deporte. El camino siempre es difícil, pero hay quien lo hace parecer fácil a través de la constancia. Es el caso del paralímpico José de Jesús Castillo, quien subió el pasado fin de semana a lo más alto del podio del Campeonato Mundial en la Ciudad de México en la categoría de los -97 kilogramos.

Llegó con la misión de vivir intensamente un evento con el público a su favor y lo confirmó al subir al podio después de muchos años de arduo trabajo.

Hace 17 años estaba viendo por televisión los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000, en los que una mexicana ganó medalla de plata. El momento se quedó en su memoria, viéndose el también entre los mejores del mundo.

Castillo siguió el paso de esos atletas desde su salida hasta la zona de competencia, en la que observó la transformación de personas en silla de ruedas a los hombres y mujeres más fuertes del mundo. Entonces supo que ése era su destino y se aferró a integrarse, primero trabajando en un gimnasio con una beca que el dueño le otorgó y después invirtiendo casi cuatro horas de traslado diario en ida y vuelta desde su casa en La Venta de El Astillero (Zapopan) hasta las instalaciones del Code, donde comenzó a entrenar en alto rendimiento.

Era muy pequeño para recordar cómo dejó de caminar por la distrofia muscular provocada por la ausencia de una vacuna contra la poliomielitis. Su memoria sólo archiva la felicidad que ha sumado en 16 años de trayectoria dentro de campeonatos parapanamericanos, mundiales, Juegos Parapanamericanos y Juegos Paralímpicos.

"Se sacrifica uno mucho, el deporte es de mucha disciplina, de mucha constancia de muchas privaciones, de repente no puedes divertirte como cualquier joven convencional, hay que guardarse para tener un mejor rendimiento en los entrenamientos y en las competencias", ha expresado el deportista quien pasó de participante paralímpico en 2012 a medallista de bronce en Río 2016, y de tres del mundo a líder del orbe en un proceso que le ha costado casi la mitad de su vida.

Transitar en silla de ruedas desde La Venta del Astillero donde vivía hasta el centro de Guadalajara, tuvo su recompensa desde que comenzó a ganar primero para Jalisco y después para México.

El deportista en levantamiento de pesas (powerlifting), quien comenzó su disciplina en un gimnasio local de La Venta del Astillero, en Zapopan, Jalisco, sumó a su palmarés, pero sobre todo a la confianza de llegar a los Juegos de Tokio 2020.

El deportista entrena con la jalisciense Mayra Pérez, quien por primera vez recibió en 2016 reconocimiento como parte de lo mejor del deporte durante el año, lo que motivó a otros deportistas a ingresar a la disciplina y de los cuales también buscarán su lugar en el equipo nacional.

@PatyPenia

JJ/I