El ejercicio de escribir o empollar

Onírico. El autor parte de un sueño para su más reciente obra. Admite que cada libro toma su propia personalidad expresiva. (Foto: Cortesía)

¿Cómo escribir un libro que se sueña?, el escritor Javier Raya acaba de publicar su primera novela –por llamarla de alguna manera, aún si el escritor pone en duda esta definición–, en la que aborda los procesos de escritura que han ido cambiando a lo largo de su trayectoria y los libros que ha publicado.

Publicado por la cooperativa editorial mexicana Ámbar, La rebelión de los negros comienza con un libro que se sueña y, después de un ejercicio de jugar con el título, Raya aborda las diversas formas en las que concibe la escritura hoy en día.

Como una convicción política el libro puede comprarse en su edición impresa y también, a través de la página web de la editorial, editorialambar.com.

NTR. ¿Cómo decidiste emprender el proyecto de este libro?

Javier Raya (JR). La base es un sueño que tuvo un amigo y que me contó en una fiesta, soñó el título del libro y luego pasamos unos años dándole vueltas a la idea con unos amigos sobre qué podría ser, sobre si podía significar algo el título mismo o si teníamos que darle significado. Trato de hacer la diferencia entre el sueño profético o el profético, que habla sobre lo que fue el pasado, con una configuración distinta. Esa fue una de las líneas de origen, literalmente hacer un sueño realidad.

NTR. ¿Cómo explorar un sueño que además no es tuyo?

JR. No hay derechos de autor en el sueño, hasta donde sabemos, pero poco a poco al irme involucrando en esa idea lo fui haciendo mío aunque fuera un sueño diurno.

NTR. ¿Cuándo decidiste que estaba listo para publicarse?

JR. Este libro sufrió muchas transformaciones, todas están consignadas en el texto, una versión final pasada a computadora la perdí, porque me la robaron, otra versión mecanografiada se perdió por ahí, se traspapeló, en total la reescribí entera como tres veces. De alguna forma el libro agarró su forma, poco a poco me fue diciendo por donde luego fue conformándose con ensayos impregnados de esas preguntas y esos motivos latentes, la negritud literaria, la escritura subrogada, la industria editorial, la pregunta sobre la que me gusta insistir mucho: ¿de qué viven los escritores?

NTR. ¿Lo descubriste?

JR. No viven de escribir y de publicar, todas las tareas editoriales son las chambas de día de los escritores: dar clases, hacer artículos, hacer redacciones, corrección de estilo, traducciones.  

NTR. Dijiste que no te parecía del todo una novela…

JR. En realidad es un híbrido, muchos textos comenzaron buscando ser como ensayos sobre el lenguaje, sobre las prótesis de la escritura, los objetos que están relacionados con los procesos escriturales, reflexiones diarísticas, poemas, más bien fue juntarlas porque tenían un sentido pero cuando un lector lo tome me gustaría que se enfrentara a un rompecabezas desarmado, que la lectura que hagan sea la que le de orden a esta fragmentación.

NTR. Con este libro ¿reflexionaste o cambiaste tus propios procesos de escritura?

JR. Me gustó descubrir que la escritura agarra su propia voluntad sus propias intenciones. Por oficio yo entiendo algo que tiene que ver con la repetición o la mutación de la repetición del cambio, haces algo constantemente y vas aprendiendo cada vez más sobre eso que haces, pero a la vez te quedan muchas dudas, inventas dudas o preguntas nuevas, no me siento más seguro para empezar otro proyecto. Me enseñó que los libros se escriben escribiéndose, al menos en mi caso tengo que trabajar mucho la idea de un libro para que surja algo y no surge lo que yo quería: empollas un huevo pensando que saldrá un pollo y era un cocodrilo. Pero tienes que empollar, el oficio para mí es sentarse y empollarlo a ver que sale.


JJ/I